Este hermoso pajarito llamado Cardenal Veranero o Tangara, ave migratoria, visita todos los años una familia sancarleña. No sólo conoce el camino a casa, sino que ha adquirido confianza con los miembros del hogar y ahora hasta se posa en la manos para comer. Ingresa a la casa por las ventanas, enrejados y mallas para recoger algunos granos dispersos en la cocina o para comer algún trocito de queso, su preferido, de la mano, donde se posa hasta acabar la cena.

Por un periodo de tiempo el pajarito visita todos los días la vivienda en busca de comida y luego desaparece por algunos meses, aunque la ruta no la olvida. En algunas épocas del año regresa para llenar de color el hogar, batir sus alitas rojas y posarse en el desayunador para comer como uno más de la familia.

Entre ollas, comales y cucharas, revoletea en busca de alimento. Se desliza por el piso por los muebles, repisas y escaparates, se posa en el borde de los comales, aún calientes en busca de comida , como si este fuera su hogar. De vez en cuando vuela a la sombra de un árbol de manzana de agua, donde descansa debajo de la hojas, para más tarde volver a ingresar al hogar y ver si encuentra más comida.

Con el alba, cuando empieza a clarear el día, cerca de las 5:00 a.m., comienza a asomarse por las ventanas y con su canto anuncia su llegada para el desayuno. Revoletea de una lado a otro en busca de algo que comer.Se posa en cualquier mano que le ofrezca algo y luego saciado su hambre vuela a los árboles del patio de la casa.

Atrás han dejado miles de kilómetros de su largo viaje a casa, pasando por ciudades y pueblo, valles y llanuras libre y sin pasaporte hasta llegar a estas tierras. Pasará una temporada embelleciendo el paisaje con su color rojo intenso y deleitándonos con sus trino, para luego despegar rumbo a norte para su reproducción.

Con los primeros rayos del sol, su plumaje rojo intenso se combina elegantemente con el verde de las hojas de los árboles y ofrece un hermoso regalo a la vista, mientras se posa de rama en rama mueve sus alas y emite su trino veranero. Por años, estas aves han hecho estas migraciones en estos meses a los campos rurales de nuestro país donde se les puede ver en busca de frutas frescas

Desde buena mañana inspecciona la despensa en la cocina

En estos días de diciembre ha llegado a San Carlos para quedarse por por una temporada más larga y diariamente se cuela por las ventanas para ingresar a la cocina y ver que grano junta o ver si le dan en la mano un pedacito de queso.

Su canto matutino alegra el hogar en esta época de diciembre, cuando una fresca brisa proveniente del norte sopla más fuerte en la Zona Norte. El avecilla se convierte un mensajero de la navidad para la familia. ya que según la literatura, el cardenal o tangara veranera es una especie migratoria que se reproduce en el sur de Estados Unidos y norte de México y con la llegada del invierno migran al sur a tierras más cálidas.

En Costa Rica es común verlo entre mediados de setiembre y finales de abril en las bajuras de ambas vertientes; en número cada vez menor asciende hasta los 2500 metros sobre el nivel del mar

«Frecuenta el dosel y bordes de los bosques perennifolios y caducifolios, áreas parcialmente despejadas y con crecimiento secundario alto, árboles en jardines y potreros. Come frutos de diversos tipos, desgarra los avisperos y panales de abejas sin aguijón para extraer larvas y pupas y a veces también adultos, atrapa muchos insectos en vuelo. Visita los comederos artificiales en busca de banano» detalla la página Ecos del Bosque.

El banano es también una de sus frutas preferidas de la tangara
Se cuela por las mallas para ingresar al hogar.