Una organización criminal que presuntamente utilizaba chalecos con las siglas del OIJ para hacerse pasar por agentes judiciales y robar droga a grupos rivales fue desarticulada este miércoles tras una serie de allanamientos que dejaron 10 personas detenidas.
Según informó el director interino del OIJ, Michael Soto, la estructura operaba principalmente en el barrio Gran Samaria, en Heredia, y además de dedicarse al narcotráfico, estaría vinculada con asaltos, “tumbonazos” y un homicidio ocurrido meses atrás.
Las investigaciones revelan que los sospechosos irrumpían en viviendas portando armas de alto poder, entre ellas fusiles AR-15 y pistolas calibre 9 milímetros, mientras vestían chalecos similares a los utilizados por agentes judiciales para engañar a sus víctimas y apoderarse de cargamentos de droga pertenecientes a otras organizaciones.
El expediente también relaciona al grupo con el asesinato de un hombre, quien fue atacado a balazos dentro de un taller mecánico en setiembre del año anterior. De acuerdo con las autoridades, el crimen habría sido ejecutado por sicarios contratados en Desamparados y Aserrí como parte de una disputa entre bandas por el control del negocio de las drogas.
El OIJ indicó que el pago por un homicidio bajo la modalidad de sicariato puede oscilar entre ?100.000 y ?1 millón, dependiendo del perfil de la víctima y del encargo.
La investigación, conocida como caso “Gringo”, continúa en desarrollo con allanamientos en distintos puntos de Desamparados y Aserrí, con el objetivo de desmantelar por completo la estructura criminal y su brazo armado.
Entre los detenidos hay hombres y mujeres de entre 21 y 38 años. Además, otros dos sospechosos ya permanecían en prisión preventiva por causas relacionadas con esta investigación.
Las autoridades alertaron sobre el incremento de organizaciones criminales que recurren a la suplantación de cuerpos policiales y al sicariato como parte de sus operaciones delictivas.

