Monseñor Manuel Eugenio Salazar, obispo de Tilarán-Liberia, aprovechó su participación en la novena a la Virgen de los Ángeles para pronunciar un contundente mensaje sobre la situación política y social de Costa Rica.
Durante la homilía de este jueves en la Basílica de Los Ángeles, el obispo de Tilarán-Liberia, monseñor Manuel Eugenio Salazar, abordó temas como la polarización política, la corrupción, el narcotráfico, el papel de los diputados y la responsabilidad de la Iglesia frente a los problemas que enfrenta el país.
Desde el inicio de su intervención, Salazar dejó claro que su intención no era atacar directamente al Gobierno, sino ejercer lo que considera una responsabilidad de la Iglesia: pronunciarse sobre aquellos asuntos que afectan al bien común.
> “Hablo como un pastor, no soy un técnico. Que los que conozcan los problemas nacionales debatan y busquen soluciones”.
El religioso también reconoció la fuerte división que existe actualmente en la sociedad costarricense y pidió dejar de lado la confrontación.
> “No busco atacar a nadie, no busco atacar al Gobierno, al que hay que dejar trabajar; solo busco cuestionar a todos los ciudadanos de este país”.
Ante la Virgen de los Ángeles, pidió además por la unidad nacional y llamó a superar la polarización que, según dijo, provoca que una misma persona sea considerada “santa” por unos y “diablo” por otros dependiendo de sus posiciones.
“La Iglesia no debe dar un mensaje que adormezca”
Salazar defendió el derecho y la obligación de la Iglesia Católica de referirse a los asuntos sociales y políticos, aunque aclaró que esto no significa involucrarse en política partidista.
Según explicó, la Iglesia debe orientar a la población desde su doctrina y contribuir al debate sobre el bien común.
> “Todo lo que tiene que ver con el ser humano le interesa a la Iglesia”.
El obispo criticó además lo que calificó como mensajes que no generan ningún efecto y utilizó una expresión coloquial para referirse a determinados proyectos legislativos.
> “La Iglesia no debe dar un mensaje opio, que adormezca a las personas… No debe dar un mensaje chayote, que ni hace bien ni hace mal. Confróntese Asamblea Legislativa, proyectos chayote”.
También respondió a quienes cuestionan que los líderes religiosos se pronuncien sobre la realidad nacional y sostuvo que la autoridad de la Iglesia para hacerlo proviene de Jesucristo.
Al mismo tiempo, reconoció que la propia institución religiosa ha cometido errores y que también existen situaciones cuestionables dentro de ella.
Sin embargo, sostuvo que esas fallas no deberían utilizarse como argumento para exigir silencio a la Iglesia.
Crítica a la corrupción y al narcotráfico
Uno de los momentos más fuertes de la homilía llegó cuando el obispo se refirió directamente a la corrupción y al avance del narcotráfico.
Salazar hizo un llamado a las autoridades y a la ciudadanía a enfrentar ambos problemas y rechazó que Costa Rica se convierta en un país dominado por las estructuras criminales.
> “No queremos un narcopaís, un narcoestado; las drogas dañan, las drogas matan”.
El religioso también responsabilizó a los consumidores por alimentar el negocio ilegal de las drogas y agregó:
> “Si no hubiera consumidores, no habría vendedores”.
Sobre la corrupción, afirmó que existe un profundo cansancio entre los ciudadanos y cuestionó la desigualdad económica.
> “No queremos corrupción en el país, estamos hartos; el dinero robado a los pobres clama al cielo: pocos ricos, cada vez más ricos, muchos pobres, cada vez más pobres”.
También cuestionó los extremos ideológicos
En su mensaje, Salazar se desmarcó tanto de posiciones de extrema izquierda como de extrema derecha.
Rechazó lo que calificó como “extrema izquierda atea” y “extrema derecha de un capitalismo salvaje”, además de cuestionar las dictaduras de cualquier signo político.
El obispo también incluyó en su discurso una crítica a la denominada “ideología de género”.
Iglesia y política
Salazar explicó que los sacerdotes y pastores católicos pueden hablar sobre política y asuntos nacionales, pero no participar directamente en política partidista debido a las restricciones legales existentes.
Incluso hizo una comparación con otras iglesias y afirmó que, en su criterio, los pastores católicos enfrentan mayores limitaciones para involucrarse políticamente.
Finalmente, reiteró que la Iglesia no pretende permanecer al margen de los problemas nacionales y que su papel, según explicó, es contribuir a orientar a la sociedad desde su visión religiosa.
Segundo llamado de atención de la Iglesia en pocos días
Las declaraciones de monseñor Salazar se producen pocos días después de otro pronunciamiento de un sacerdote de la diócesis de Tilarán.
El sábado anterior, el sacerdote Jeison Víquez Acuña tomó el micrófono durante una actividad en la que estaban presentes la presidenta Laura Fernández y miembros de su Gobierno.
En esa ocasión, el religioso llamó la atención sobre decisiones relacionadas con impuestos y expresó preocupación por posibles cambios en el tratamiento del IVA para productos de la canasta básica.
De esta manera, en menos de una semana, dos representantes de la Iglesia Católica vinculados con la diócesis de Tilarán han utilizado espacios públicos para plantear cuestionamientos y preocupaciones sobre el rumbo del país.
