Una operación del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), en coordinación con agencias internacionales, permitió la desarticulación de una peligrosa célula del Tren de Aragua en Costa Rica, dedicada a la trata de mujeres con fines de explotación sexual.
En total, las autoridades detuvieron a 11 personas, entre ellas una mujer nicaragüense y diez ciudadanos venezolanos, quienes serían parte de esta red transnacional con ramificaciones en varios países de América Latina.
Las investigaciones revelaron que las víctimas —en su mayoría mujeres venezolanas— eran captadas mediante engaños, bajo promesas de empleo en el país. Sin embargo, al llegar a Costa Rica eran aisladas, incomunicadas y forzadas a ejercer la prostitución, muchas veces bajo amenazas. Algunas habrían sido obligadas a atender hasta 100 clientes cada una.
Los allanamientos se realizaron en San José, Pavas, Alajuela y Jacó, puntos estratégicos donde operaba la organización. Además, se investiga si algunos de los detenidos estarían implicados en un doble homicidio ocurrido en 2024.
Las autoridades continúan con las diligencias para ubicar a otras posibles víctimas y desarticular por completo los tentáculos de esta red criminal.

