Alianza chavista se queda con solo 2 partidos inscritos en el TSE

Fracasa alianza chavista: desacuerdos, coacción y renuncias fracturan el bloque político

Lo que fue anunciado como un bloque sólido de respaldo al oficialismo ha terminado resquebrajado antes siquiera de consolidarse. La alianza política impulsada por la diputada Pilar Cisneros el pasado 12 de julio y vinculada con el proyecto chavista en Costa Rica, se redujo a su mínima expresión tras el retiro del Partido Esperanza y Libertad (PEL), apenas días después de su proclamación.

Con la salida del PEL, la autodenominada “alianza de hecho” quedó conformada únicamente por dos partidos inscritos ante el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE): Pueblo Soberano (PPSO) y Movimiento Tiempo de Valientes (Motiva), además de dos movimientos no inscritos formalmente: Renacer Democrático y Creemos.

La ruptura fue confirmada el miércoles por el presidente del PEL, Carlos Palacios, quien mediante una carta señaló que la supuesta alianza carecía de “fundamento legal” y denunció exclusión, falta de transparencia y un ambiente de tensión dentro del grupo.

En conversación con CRHoy, Palacios fue más allá y calificó al bloque como una “secta”, asegurando que su partido fue engañado y amedrentado por figuras cercanas a la cúpula de Pueblo Soberano. Según sus declaraciones, las promesas de diálogo fueron incumplidas y las diferencias internas rápidamente escalaron.

“Yo presenté mi renuncia por mensaje de texto. Luego se filtró, los medios lo publicaron, y se desató un conflicto. Se convocó una reunión donde expuse todo lo que molestaba, se acordó otra reunión para el lunes… y simplemente no se concretó”, relató Palacios.

Uno de los momentos más graves fue la presunta llamada de Freddy González, miembro del comando de campaña de Pueblo Soberano, quien —según Palacios— intentó disuadirlo de dejar el bloque con métodos intimidatorios. “Eso es coacción”, afirmó, agregando que durante la conversación le respondió:

“¿Quién te está mandando a hacer contención? Estás actuando como un sicario político”.

Tras ese episodio, Palacios formalizó su salida por escrito, marcando el primer quiebre público en una alianza que parecía frágil desde su origen.

Por su parte, Pilar Cisneros minimizó el impacto de la deserción. “El que se quiere salir, que se salga”, fue su escueta reacción ante la prensa.

Mientras tanto, persiste el rumor de que otras agrupaciones estarían evaluando abandonar el proyecto chavista por razones similares: falta de claridad, conflictos internos y disputas de poder entre los líderes de los dos partidos que aún permanecen.

La alianza, que nació con aspiraciones de consolidarse como una nueva fuerza política rumbo a las elecciones, ahora enfrenta un futuro incierto y una creciente percepción de improvisación y fractura.