Crueldad en dos ruedas
Tornillal, San Jerónimo de Moravia — Un acto inhumano ha provocado una ola de indignación entre los vecinos de esta comunidad josefina, luego de que se hiciera público un video que muestra a dos individuos arrastrando a un perro con un cable desde una motocicleta en movimiento.
La escena, propia de una pesadilla, ocurrió en plena vía pública. El animal, amarrado por el cuello, era jalado sin piedad mientras los agresores huían entre risas y el dolor ajeno. Una vecina que presenció la situación no se quedó callada: les gritó, los encaró, y documentó lo ocurrido. Aunque los sujetos se dieron a la fuga, se logró captar la placa de la moto, la cual, según versiones, no corresponde con el modelo del vehículo.
El caso ha generado reacciones contundentes. Vecinos, indignados, no han dudado en compartir fotos, descripciones y exigir una respuesta rápida por parte de las autoridades. La comunidad no está dispuesta a que este hecho quede en la impunidad.
Costa Rica ha dado pasos importantes para combatir el maltrato animal. Desde 2017, la Ley de Bienestar Animal (N.º 9458) penaliza actos de crueldad con sanciones que van desde seis meses hasta dos años de prisión si hay muerte del animal bajo condiciones de ensañamiento. Si la víctima sobrevive con secuelas graves, los responsables podrían enfrentar hasta un año de cárcel.
Este marco legal convierte casos como el ocurrido en Tornillal en delitos, no simples faltas administrativas o actos reprochables.
La motocicleta en la que viajaban los agresores, presuntamente con placa falsa o alterada, representa un obstáculo para su localización. Sin embargo, la presión ciudadana crece, y ya se han enviado reportes al Organismo de Investigación Judicial (OIJ) y a plataformas de denuncia anónima.
Organizaciones como SENASA, Territorio de Zaguates y Rescate Animal Costa Rica han expresado su repudio y ofrecido ayuda para que se actúe con urgencia.
Este hecho no solo sacude a Tornillal; es un llamado nacional a no ser cómplices del silencio. La violencia contra los animales es un reflejo de una sociedad enferma, y debe ser enfrentada con firmeza.
Quien tenga información sobre los agresores o la moto utilizada puede reportarlo al 9-1-1 o al OIJ. El anonimato está garantizado.
Hoy fue ese perro. Mañana podría ser otro. No permitamos que los actos de barbarie sigan siendo parte del paisaje cotidiano. La justicia debe alcanzarlos, y la sociedad debe exigirla.

