Indignación en San Carlos: Policía Municipal decomisa mamones a joven que vendía en la calle

Redacción:

Un nuevo caso de supuesto “abuso de autoridad” por parte de la Policía Municipal de San Carlos ha encendido la indignación en redes sociales y en la comunidad sancarleña, luego de que se diera a conocer que a un joven vecino de Aguas Zarcas le fueron decomisados ?200 mil en mamones chinos y pejibayes que vendía en la vía pública.

El hecho fue revelado este miércoles por el periodista Camilo Rodríguez, quien presenció el operativo mientras transitaba por la zona. Según relató, la Policía Municipal procedió a clausurar la venta ambulante del joven y a llevarse cuatro cajas llenas de producto, pese a que el vendedor suplicaba que lo dejaran trabajar.

“No eran ni siquiera de él los mamones, los vendía por comisión. Lo único que buscaba era ganarse la vida honradamente”, relató Rodríguez, quien aseguró que la policía incluso habría justificado el decomiso alegando —falsamente— que el joven vendía droga. Sin embargo, el muchacho no fue detenido, solo le decomisaron toda la mercadería, dejándolo con las manos vacías y visiblemente afectado.

¿Aplicación de la ley o atropello a la dignidad?

Aunque el actuar de la Policía Municipal podría estar amparado en la normativa vigente sobre ventas no autorizadas, muchos sancarleños cuestionan la severidad del procedimiento y señalan la desproporción en la forma en que se trata a quienes intentan subsistir frente a la indiferencia hacia verdaderos criminales que operan en el cantón.

“Mientras a este joven trabajador lo despojan de cuatro cajas de frutas, otros montan negocios ilegales, lavan dinero y trafican con drogas sin que la policía los toque. ¿Dónde está el equilibrio, la proporcionalidad, la justicia?”, comentó un usuario en redes sociales.

Urge una respuesta del alcalde

Este hecho no puede pasar desapercibido. El alcalde Juan Diego González debe salir a dar explicaciones claras al pueblo sancarleño. No se trata solo de aplicar la ley, sino de tener criterio, humanidad y sensibilidad social. ¿Dónde están las alternativas para quienes no tienen cómo pagar una patente o alquilar un local? ¿Por qué no se les brinda un espacio seguro y regulado para vender sin afectar el tránsito ni exponerse a ser despojados?

La Municipalidad de San Carlos no puede seguir cerrando los ojos ante esta realidad: hay familias que viven de lo que logran vender en las calles. Perseguirlos como si fueran criminales, mientras se ignora a los verdaderos delincuentes de cuello blanco, es una bofetada a la dignidad y al esfuerzo de quienes luchan por salir adelante de forma honesta.

Basta ya de atropellos

En tiempos donde la corrupción política queda impune, donde funcionarios se enriquecen sin consecuencias, ver que a un joven que apenas trata de ganarse unos colones le arrebatan su trabajo, no solo es triste, es inaceptable. La justicia no puede ser selectiva, y la ley debe aplicarse con sentido común y humanidad.

Este caso debe marcar un antes y un después. No más abusos contra los que trabajan. No más indiferencia ante la injusticia.