San José, 31 ago.– Hoy, a las 5:30 de la mañana, mientras muchos costarricenses despertaban a un nuevo día, se cumple un aniversario marcado por el dolor y la memoria. Exactamente a esa hora, hace 23 años, ocurrió el deslizamiento de Alto Loaiza, en Orosi de Cartago, una tragedia que arrasó con viviendas, dejó cuantiosas pérdidas materiales y cobró la vida de siete personas.

El hecho, recordado como uno de los más graves en esa región, puso en evidencia la vulnerabilidad del país frente a los desastres naturales, especialmente durante la temporada lluviosa.
La Comisión Nacional de Emergencias (CNE) recordó este domingo que actualmente mantiene bajo vigilancia más de 120 sitios con deslizamientos activos en diferentes partes del territorio nacional, con el objetivo de prevenir emergencias similares y salvaguardar vidas humanas.
“Costa Rica es un país altamente expuesto a deslizamientos y es fundamental que la población que vive en zonas de riesgo se mantenga atenta y no baje la guardia”, advirtió la institución.
Las autoridades hacen un llamado a los habitantes de comunidades propensas a este tipo de incidentes para que se mantengan informados y atiendan las recomendaciones oficiales, pues contar con información oportuna puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.

