El espíritu comunitario volvió a brillar en San Ramón de La Virgen de Sarapiquí, donde los vecinos se unieron para darle nueva vida a la plaza central. En esta ocasión, las tradicionales bancas fueron decoradas con coloridas flores, convirtiendo el espacio en un verdadero punto de encuentro que celebra la identidad local.
La iniciativa surgió como parte de los esfuerzos por mantener el ornato y el sentido de pertenencia en el distrito. Para los ramonenses, cada pincelada representa no solo un gesto artístico, sino también un homenaje a Heredia, reconocida como la “provincia de las Flores”, con la cual mantienen un lazo cultural y simbólico.

Durante varias jornadas de trabajo voluntario, adultos, jóvenes y hasta niños se involucraron en la actividad. Según los organizadores, el proyecto tuvo como principal objetivo rescatar la importancia de los espacios públicos como lugares de convivencia y orgullo.
“Queremos que nuestra plaza sea un reflejo de lo que somos: una comunidad unida, alegre y con amor por su tierra”, expresó una de las vecinas que participó en la pintada.
La iniciativa ha generado comentarios positivos entre visitantes y lugareños, quienes destacan que este tipo de proyectos fortalecen la cohesión social y aportan a la belleza del distrito. Además, las bancas ahora se convierten en un atractivo visual que invita a compartir, descansar y disfrutar en familia.
San Ramón de La Virgen se ha caracterizado en los últimos años por impulsar pequeñas acciones de ornato que, sumadas, construyen un entorno más agradable y lleno de color, reafirmando el compromiso comunitario por preservar la armonía y el orgullo local.
