La Plaza de San Pedro en el Vaticano se convirtió este domingo en un crisol de culturas y nacionalidades, donde miles de fieles católicos participaron con júbilo en la ceremonia de canonización de Carlo Acutis y Pier Giorgio Frassati, presidida por el Santo Padre León XIV en el marco del XXIII Domingo del Tiempo Ordinario.
En su homilía, el Papa resaltó que ambos jóvenes son un faro de esperanza para la juventud del mundo, recordando que la santidad no es un ideal lejano, sino un camino posible en lo cotidiano.
León XIV invitó a los presentes a no malgastar la vida, sino a orientarla hacia lo alto, tal como lo hicieron los nuevos santos: “Si tienes a Dios como centro de todas tus acciones, entonces llegarás hasta el final”, citó del testimonio de Frassati, mientras evocó las palabras de Acutis: “La Eucaristía es mi autopista al cielo”.
Uno de los momentos más emotivos de la ceremonia estuvo ligado a Costa Rica, pues la canonización de Carlo Acutis se hizo posible gracias a un milagro atribuido a su intercesión en favor de una joven tica, quien recuperó la salud de manera inexplicable para la ciencia.
Este hecho fue destacado por el Pontífice como un signo de esperanza que une a la Iglesia universal con el pueblo costarricense.
Carlo Acutis, fallecido en 2006 a los 15 años, dejó un legado marcado por su pasión por la tecnología y su profunda devoción a la Eucaristía, mientras que Pier Giorgio Frassati, joven italiano de inicios del siglo XX, es recordado por su compromiso social y su servicio incansable a los pobres.
La canonización de ambos convoca a los católicos del mundo, especialmente a los jóvenes, a vivir con autenticidad su fe en medio de los desafíos actuales. “
“Su vida es la prueba de que la santidad está al alcance de todos”, concluyó el Papa León XIV entre los aplausos de los peregrinos que abarrotaron la Plaza de San Pedro.


