El consumo de marihuana entre estudiantes de secundaria en Costa Rica muestra una tendencia al alza, según los resultados de la VII Encuesta Nacional sobre Consumo de Sustancias Psicoactivas entre Personas Estudiantes de Educación Secundaria, elaborada por el Instituto sobre Alcoholismo y Farmacodependencia (IAFA) y presentada el pasado jueves.
De acuerdo con los datos, el 11,2% de la población estudiantil consultada ha probado marihuana al menos una vez en su vida, lo que equivale a uno de cada diez colegiales.
Metodología y alcance de la encuesta
La medición fue aplicada en 2024 a la totalidad de estudiantes de colegios académicos, técnicos, artísticos y deportivos, tanto públicos como privados, en la modalidad diurna.
El cuestionario contempló diversas formas de consumo de Cannabis sativa, ya sea en flores, hojas, tallos o semillas, así como extractos y aceites con tetrahidrocannabinol (THC), cigarrillos combinados de tabaco y marihuana conocidos como “chinos”, y mezclas de marihuana con cocaína o crack, denominadas “bazucos”.
Tendencia al alza
El informe señala que la prevalencia de consumo también se refleja en los períodos más recientes:
- 6,8% de los estudiantes dijo haber consumido marihuana en los últimos 12 meses.
- 4,4% lo hizo en los últimos 30 días.
Estos porcentajes representan un repunte en los tres indicadores, tras varios años de reducción sostenida desde 2015.
El análisis por nivel académico evidencia un patrón creciente: mientras más alto el grado escolar, mayor la probabilidad de consumo. En particular, el estudio destaca que los estudiantes de duodécimo grado registran un incremento sustancial en comparación con los de undécimo, lo que enciende las alertas sobre la cercanía de la transición a la vida adulta y universitaria.
Edad de inicio
La encuesta revela que la edad promedio del primer consumo de marihuana es de 14 años, aunque un 0,94% de los colegiales dijo haberla probado antes de los 12 años, lo que refleja un inicio cada vez más temprano en algunos casos.
Llamado de atención
El IAFA advierte que el repunte en el consumo de marihuana entre la población estudiantil requiere reforzar las políticas de prevención y educación, pues el uso temprano de esta sustancia puede derivar en consecuencias negativas para la salud mental, el rendimiento académico y la convivencia escolar.

