San José, 11 sep – Este 11 de septiembre de 2025 se cumplieron 24 años de los atentados terroristas del 2001 contra Estados Unidos, conocidos mundialmente como el 11S, un suceso que marcó un antes y un después en la seguridad global, la política internacional y la vida de millones de personas.
Aquel martes, el grupo extremista Al Qaeda ejecutó cuatro ataques coordinados tras secuestrar aviones comerciales. Dos de ellos fueron estrellados contra las Torres Gemelas del World Trade Center en Nueva York, provocando su colapso. Un tercer avión se impactó contra el Pentágono en Washington D.C., mientras que el cuarto, el vuelo 93 de United Airlines, cayó en un campo en Pensilvania luego de que los pasajeros se enfrentaran a los secuestradores, evitando así un blanco aún más devastador.
El saldo humano fue desgarrador: casi 3.000 personas murieron y más de 25.000 resultaron heridas. Los atentados no solo golpearon a las víctimas directas y sus familias, sino que también dejaron profundas cicatrices en la sociedad estadounidense y en la percepción de seguridad a nivel mundial.
Consecuencias globales
El impacto político fue inmediato. El entonces presidente George W. Bush declaró la “Guerra contra el terrorismo”, lo que llevó a la invasión de Afganistán en 2001 y, posteriormente, a Irak en 2003. Estados Unidos reforzó sus sistemas de inteligencia y creó el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), implementando estrictas medidas de control en aeropuertos, fronteras y comunicaciones.
Muchos países replicaron estas políticas, lo que transformó la manera de viajar, la cooperación internacional en materia de seguridad y también los debates sobre derechos civiles y privacidad.
Un dolor que aún resuena
Más allá de la geopolítica, el 11S dejó heridas abiertas en miles de familias. Viudas, huérfanos y sobrevivientes continúan recordando a sus seres queridos. Las secuelas físicas y psicológicas persisten en rescatistas, bomberos y trabajadores que participaron en las labores de emergencia y limpieza en la Zona Cero, muchos de ellos expuestos a enfermedades respiratorias y cáncer por la inhalación de polvo tóxico.
“Ese día cambió nuestras vidas para siempre. Nunca hemos dejado de sentir la ausencia de los que perdimos, pero cada aniversario también nos recuerda el valor y la unidad que mostramos como país”, expresó este año una representante de la asociación de familiares de víctimas durante la ceremonia conmemorativa en Nueva York.
Conmemoraciones
En el aniversario número 23, nuevamente se llevaron a cabo actos solemnes en la Zona Cero, donde se leyeron en voz alta los nombres de las víctimas. En el Pentágono y en Pensilvania también se realizaron servicios religiosos y ofrendas florales, con la presencia de autoridades, sobrevivientes y familiares.
Las imágenes del derrumbe de las Torres Gemelas, el humo sobre Manhattan y la valentía de quienes arriesgaron su vida para salvar a otros siguen presentes en la memoria colectiva. Para Estados Unidos y el mundo, el 11S no es solo un recuerdo de dolor, sino un recordatorio de la fragilidad frente al extremismo y de la capacidad de resiliencia ante la adversidad.
