Desde el 14 de septiembre se registran cierres en vías férreas y terrestres que afectan el acceso al sitio arqueológico Machu Picchu, tras el inicio de protestas en el sector de Qoriwayrachina. Los conflictos comenzaron por el descontento de comunidades locales y operadores turísticos frente a la mala gestión del sitio arqueológico, principalmente por el cambio en el sistema de venta de boletos y el manejo del transporte desde Aguas Calientes hacia la ciudadela inca.
Los bloqueos en la vía férrea que conecta Ollantaytambo con Aguas Calientes han obligado a suspender temporalmente el servicio de trenes, según informó la empresa PeruRail mediante un comunicado oficial. Esta situación ha dejado a cientos de turistas varados en la zona, por lo que se han visto obligados a caminar largas distancias para poder continuar con sus viajes, corriendo el riesgo de perder sus vuelos de retorno o conexiones (escalas).
Además, se han reportado enfrentamientos con la policía y el uso de gases lacrimógenos en zonas cercanas al sitio arqueológico, generando preocupación por la seguridad de los visitantes y trabajadores del turismo.
Las protestas se deben al malestar generado por la implementación de una nueva plataforma digital de venta de entradas a Machu Picchu, gestionada por la empresa Joinnus, contratada por el Ministerio de Cultura. Los manifestantes exigen la anulación del contrato y el restablecimiento de la venta presencial de boletos, alegando exclusión de las comunidades locales y pérdida de ingresos directos. Sumado a ello, el vencimiento en la concesión de transporte desde Aguas Calientes hasta el monumento arqueológico,
La suspensión del servicio ferroviario, junto con los bloqueos terrestres y la falta de soluciones inmediatas, ha generado pérdidas económicas para el sector turístico y ha afectado la experiencia de quienes visitan una de las principales atracciones del Perú.
Toda esta situación ha motivado a la organización internacional New 7 Wonders Foundation emitir un pronunciamiento en donde, de seguir estas movilizaciones y aunado a esto la detención de estas irregularidades denunciadas por los líderes comunales del municipio de Urubamba y demás fuerzas vivas, ya que, según autoridades, el 60% de la economía de Cusco depende del turismo asociado a Machu Picchu y ante una eventual pérdida del título de “maravilla del mundo”, esto tendría graves efectos para las familias ligadas al rubro, es decir a la actividad turística a raíz del sitio arqueológico Machu Picchu.
Al cierre de la edición, las autoridades aún no han anunciado una solución definitiva al conflicto. Sin embargo, la situación continúa generando tensión en la región Aguas Calientes, Qoriwayrachina, el cual amenaza con prolongarse si no se atienden las demandas que exige la población local.
Cortesía: Diario Gestión Perú protestas en la zona de conflicto

