Parece que ni el romance logra abrir puertas en La Reforma. El extraditable Edwin López, mejor conocido como “Pecho de Rata”, ya tenía lista la emoción, la solicitud y probablemente hasta el padrino, pero el Ministerio de Justicia y Paz decidió que, por ahora, la fiesta no va.
La institución confirmó que sí recibió la petición del famoso recluso para casarse dentro del penal, pero acto seguido le bajó el volumen a la ilusión.
“Existe una solicitud para efectuar el matrimonio. No se llevará a cabo sin la debida coordinación interna y externa, priorizando los procedimientos jurídicos y la seguridad institucional”, señaló el Ministerio.
Traducción libre: no señor, aquí nadie se casa sin permiso.
¿Y quién es este Romeo carcelario?
Pecho de Rata no es precisamente un poeta incomprendido. Es un viejo conocido de las autoridades, señalado por su presunta participación en narcotráfico, sicariato y otras actividades que claramente no incluyen clases de etiqueta.
De hecho, Estados Unidos lo quiere extraditado para que responda por su supuesto historial en el envío de droga y manejo de estructuras criminales.
Es decir, hablamos de alguien para quien organizar una boda dentro del penal no sería el reto más complejo de su hoja de vida.
La boda que no fue (al menos por ahora)
Por motivos de seguridad, logística y puro sentido común, el enlace fue pausado. Así que, mientras otras parejas se preocupan por el color de las flores, Pecho de Rata debe preocuparse porque su trámite ni siquiera pasó del portón.
La ceremonia, que prometía convertirse en la boda del año versión penitenciaria, quedó en “veremos”, dejando al extraditable vestido, alborotado y esperando que la burocracia le dé el “sí”.
Porque una cosa es desafiar a la ley… y otra muy distinta es convencer a Justicia de que le arme una boda dentro de la cárcel.
