Cierro el #2025 con la imagen del día más importante de mi vida.
En esa foto, Camilo aún no había llegado al mundo… y yo todavía no lo sabía. Faltaban un par de horas de exámenes cuando los médicos confirmaron que sería necesaria una cesárea esa misma tarde.
Todo se mezcló: emoción, alegría, miedo, ansiedad, pánico. El ingreso al quirófano impone respeto; la mente corre más rápido que el corazón y aparecen pensamientos de todo lo que podría salir mal. Pero la voz serena del doctor y la mano firme de Luis Gerardo se convierten en ancla. Hay un equipo completo trabajando, cuidando, esperando junto conmigo. Yo solo pienso en una cosa: conocerlo.
Confío mi vida y la de Camilo. Me recuesto. Respiro. Espero.
Y entonces ocurre.
Llora.
Me lo acercan.
Lo beso por primera vez.
Ese beso.
El beso del amor.
El instante en que la vida se abre paso y lo cambia todo.
Que sean bienvenidos los nuevos días de este nuevo año.
Aquí comienza una historia distinta.

