Sofía Guillén finaliza el año con un relato del nacimiento de su hijo por cesárea

Cierro el #2025 con la imagen del día más importante de mi vida.

En esa foto, Camilo aún no había llegado al mundo… y yo todavía no lo sabía. Faltaban un par de horas de exámenes cuando los médicos confirmaron que sería necesaria una cesárea esa misma tarde.

Todo se mezcló: emoción, alegría, miedo, ansiedad, pánico. El ingreso al quirófano impone respeto; la mente corre más rápido que el corazón y aparecen pensamientos de todo lo que podría salir mal. Pero la voz serena del doctor y la mano firme de Luis Gerardo se convierten en ancla. Hay un equipo completo trabajando, cuidando, esperando junto conmigo. Yo solo pienso en una cosa: conocerlo.

Confío mi vida y la de Camilo. Me recuesto. Respiro. Espero.

Y entonces ocurre.

Llora.

Me lo acercan.

Lo beso por primera vez.

Ese beso.

El beso del amor.

El instante en que la vida se abre paso y lo cambia todo.

Que sean bienvenidos los nuevos días de este nuevo año.

Aquí comienza una historia distinta.