El obispo de la Diócesis de Ciudad Quesada, monseñor José Manuel Garita Herrera, sostuvo un encuentro con el Papa León XIV en el Vaticano, ocasión que aprovechó para extenderle una invitación oficial para visitar Costa Rica, en lo que sería un acontecimiento histórico y de gran significado espiritual para el país.
Monseñor Garita participa esta semana en Roma de la primera Audiencia General del Pontífice, así como de los actos de Clausura del Jubileo, experiencias que calificó como profundamente enriquecedoras para la Iglesia costarricense. Durante el diálogo con el Santo Padre, el obispo también le solicitó que ore por el pueblo costarricense, en especial en este tiempo de reflexión nacional previo a las elecciones presidenciales del próximo 1.º de febrero.
El jerarca católico subrayó que una eventual visita papal a Costa Rica representaría un fuerte impulso espiritual para miles de fieles, además de un mensaje de esperanza, unidad y discernimiento en un momento clave para la vida democrática del país.
Clausura del Jubileo de la Esperanza
La invitación al Papa se dio en el marco de la Peregrinación Jubilar Diocesana Conclusiva del Año Santo de la Esperanza, que culminó este martes 6 de enero con la Santa Misa de la Epifanía del Señor, presidida por el Papa León XIV, tras el cierre de la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro.
“Este ha sido el objetivo principal de nuestra peregrinación y así hemos concluido el Jubileo de la Esperanza. Ha sido una experiencia reconfortante que nos deja la misión de dar frutos en nuestra vida de fe”, expresó monseñor Garita.
Durante su homilía, el Santo Padre destacó que la Epifanía marca un punto de partida renovador para los creyentes:
“Celebramos hoy la Epifanía del Señor, conscientes de que ante su presencia nada sigue como antes. Este es el comienzo de la esperanza. Dios se revela, y nada puede permanecer estático”.
El Papa también subrayó el sentido profundo del Jubileo, al señalar que es una invitación permanente a recomenzar:
“El Jubileo ha venido a recordarnos que se puede volver a empezar, es más, que estamos aún en los comienzos, que el Señor quiere crecer entre nosotros, quiere ser el Dios-con-nosotros”.
Estas palabras, según el obispo de Ciudad Quesada, representan un llamado claro a ser testigos del Evangelio y a manifestar la presencia de Dios en el caminar cotidiano de las comunidades.
Tras la celebración litúrgica, los peregrinos costarricenses continuaron con actividades personales, dando así cierre a una jornada cargada de simbolismo, fe y esperanza.

