El electorado les cerró la puerta: figuras que no volverán a disputar la Presidencia
Pese a insistir en distintos procesos electorales y apelar reiteradamente al respaldo ciudadano, varios excandidatos presidenciales quedaron fuera del mapa político rumbo a una nueva contienda. Los resultados electorales y el desgaste acumulado evidencian que una parte importante del electorado decidió no darles otra oportunidad.
Entre ellos figuran Elí Feinzaig, Claudio Alpízar, Fabricio Alvarado y Virginia Calzada, quienes acumulan dos, tres o más intentos por llegar a la Presidencia sin éxito. Analistas coinciden en que factores como el cansancio del votante, discursos repetidos, estructuras partidarias débiles y cuestionamientos públicos incidieron en su rechazo.
Elí Feinzaig – Partido Liberal Progresista (PLP)
El economista liberal enfrentó su segunda aspiración presidencial con una propuesta centrada en reducción del Estado, impuestos y apertura económica. Sin embargo, su discurso fue percibido por amplios sectores como lejano a las realidades sociales y enfocado en nichos específicos del electorado urbano.
A ello se sumó la dificultad del PLP para consolidarse como una fuerza nacional y trascender su imagen de partido técnico, con escasa conexión emocional con el votante promedio. Su perfil confrontativo y constantes choques con otros actores políticos también le pasaron factura.
Claudio Alpízar – Partido Esperanza Nacional
Con varias participaciones electorales y una trayectoria marcada por constantes cambios de agrupación política, Alpízar no logró posicionar un proyecto sólido ni diferenciado.
El electorado castigó la falta de una identidad partidaria clara y la percepción de improvisación política. Su mensaje, enfocado en críticas al sistema, no se tradujo en una propuesta concreta capaz de generar confianza ni entusiasmo sostenido.
Fabricio Alvarado – Nueva República
El excandidato con mayor número de intentos presidenciales recientes enfrentó un evidente desgaste. Tras su auge en 2018, su discurso conservador perdió fuerza y capacidad de movilización.
La reiteración de temas religiosos y morales, sumada a una bancada legislativa cuestionada por bajo impacto político, debilitó su credibilidad como opción de gobierno. Sectores del electorado señalaron falta de renovación y exceso de polarización como razones para darle la espalda.
Virginia Calzada – Partido Progreso Social Democrático (PPSD)
Su aspiración se vio afectada por la cercanía con una administración saliente fuertemente cuestionada y por no lograr diferenciarse con un liderazgo propio.
La candidata no consiguió capitalizar estructura territorial ni respaldo popular suficiente, mientras el desgaste del partido en el poder influyó directamente en la percepción ciudadana. Para muchos votantes, representaba continuidad sin respuestas claras a los problemas nacionales.
Factores comunes del rechazo ciudadano
Entre las principales razones que explican por qué el electorado no los respaldó nuevamente destacan:
- Cansancio electoral ante candidaturas repetidas sin resultados distintos.
- Discursos reiterativos y poca capacidad de renovación política.
- Partidos débiles o personalistas, sin estructura ni liderazgo colectivo.
- Desconexión con las preocupaciones cotidianas de la mayoría de la población.
- Desgaste de imagen pública tras derrotas previas o paso por el Congreso.
El mensaje de las urnas fue claro: insistir no garantiza respaldo. En un escenario político cada vez más volátil, el electorado costarricense optó por cerrar el ciclo de figuras que, pese a múltiples intentos, no lograron convencer de que representaban una opción real de cambio.

