Coyote del campus de la UNA en Sarapiquí sorprende por comportamiento manso

El amanecer en el Campus de la Universidad Nacional (UNA), en Sarapiquí, dejó una escena poco común incluso para una zona rodeada de naturaleza. A escasos 100 metros de la entrada principal del centro educativo, un coyote fue observado desplazándose con total calma entre áreas verdes y viviendas cercanas, generando asombro entre vecinos, estudiantes y personal de la institución.

Lo que más llamó la atención no fue solo su presencia, sino su comportamiento. De acuerdo con testimonios de vecinos, el animal se muestra inusualmente tranquilo, sin signos evidentes de agresividad. Incluso, aseguran haberlo visto jugar y descansar junto a perros de la comunidad, una conducta poco frecuente en una especie silvestre conocida por su carácter esquivo y desconfiado hacia los humanos.

Las imágenes del coyote, captadas en plena luz del día, circularon rápidamente y despertaron curiosidad, pero también preocupación. Por esta razón, tanto autoridades como vecinos se mantienen atentos al desarrollo de la situación. Se ha insistido en la recomendación de no acercarse, no intentar interactuar y, especialmente, no alimentarlo, ya que estas acciones pueden alterar su comportamiento natural y aumentar el riesgo de conflictos con las personas.

El coyote en Costa Rica: adaptación y expansión

El coyote (Canis latrans) es una especie nativa de América del Norte que, según diversos estudios realizados en Costa Rica, ha logrado una notable expansión hacia el sur en las últimas décadas. Investigaciones de universidades y especialistas en vida silvestre señalan que su llegada al país se consolidó principalmente a finales del siglo XX, favorecida por la transformación del paisaje, la apertura de zonas agrícolas y la reducción de grandes depredadores.

En Costa Rica, el coyote se distribuye principalmente en el norte del país, la Zona Norte, Guanacaste y algunas áreas del Valle Central. Prefiere paisajes abiertos o semiabiertos, como potreros, zonas agrícolas, bordes de bosque y áreas rurales cercanas a asentamientos humanos, lo que explica avistamientos como el ocurrido en Sarapiquí.

Comportamiento y hábitos

Por naturaleza, el coyote es un animal oportunista y altamente adaptable. Su dieta incluye pequeños mamíferos, aves, reptiles, insectos, frutas y restos de alimentos, lo que le permite sobrevivir en entornos muy variados. Generalmente es activo al amanecer y al atardecer, aunque en zonas donde se siente seguro puede mostrarse durante el día.

Especialistas advierten que la aparente “mansedumbre” de algunos coyotes suele estar relacionada con la habituación a la presencia humana, especialmente cuando encuentran comida fácil en comunidades o interactúan con animales domésticos. Este fenómeno, aunque llamativo, puede derivar en problemas a largo plazo tanto para las personas como para el propio animal.

Reproducción y organización social

En cuanto a su reproducción, el coyote suele formar parejas monógamas. La época reproductiva se da entre enero y marzo, y tras un periodo de gestación de aproximadamente 60 a 63 días, nacen camadas que pueden variar entre cuatro y siete crías. Ambos padres participan en el cuidado y alimentación de los cachorros, y en algunos casos otros miembros del grupo colaboran en la crianza.

Llamado a la precaución

El avistamiento en el Campus de la UNA, Sarapiquí, es un recordatorio de la cercanía entre la vida silvestre y las comunidades humanas en Costa Rica. Expertos reiteran que la mejor forma de convivir con estas especies es manteniendo la distancia, evitando el contacto directo y reportando cualquier comportamiento inusual a las autoridades ambientales.

Mientras tanto, el coyote continúa despertando asombro y curiosidad, convertido por unos días en un inesperado visitante del entorno universitario, y en un símbolo vivo de la capacidad de adaptación de la fauna silvestre en medio de paisajes cada vez más compartidos con el ser humano.