TSE desmiente denuncias de fraude y advierte campaña digital para desacreditar elecciones
Campaña proviene de un grupo “chavista” que busca desacreditar al TSE
El Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) negó de forma categórica cualquier irregularidad en el conteo manual de votos correspondiente a las elecciones del pasado 1.º de febrero y señaló que las denuncias difundidas en redes sociales responden a una estrategia sistemática de desinformación promovida desde sectores digitales afines al oficialismo chavista.
La posición fue expuesta por Gustavo Román Jacobo, director general de Estrategia y Gestión Política del TSE, quien afirmó que las acusaciones de fraude carecen de sustento técnico y no han sido respaldadas por reclamos formales ante el órgano electoral.
Según explicó el funcionario, los señalamientos provienen de un grupo de activistas y comunicadores digitales que replican un mismo patrón discursivo: teorías conspirativas, afirmaciones sin evidencia, desconocimiento de los procedimientos electorales y un discurso cargado de victimización que busca generar desconfianza en la institucionalidad.
Román recordó que durante las sesiones de escrutinio han participado fiscales del partido Pueblo Soberano en todas las jornadas verificadas hasta el momento, con presencia máxima permitida en la mayoría de ellas, sin que se haya presentado una sola solicitud de nulidad tras la revisión voto por voto. Incluso, destacó que el propio partido oficialista ha reconocido públicamente que el proceso avanza bajo su supervisión directa.
Pese a ello, las versiones de un supuesto fraude continúan circulando en plataformas digitales, lo que para el TSE evidencia la consolidación de una narrativa de “negacionismo electoral” que no depende de los resultados ni de los hechos, sino de un ecosistema comunicacional que incluye troles, cuentas automatizadas, comentaristas digitales y espacios mediáticos que amplifican el mensaje.
“El cuestionamiento permanente al sistema electoral, aun cuando los resultados favorecen a quienes lo impulsan, obliga a reflexionar sobre la responsabilidad política de quienes promueven la desinformación”, advirtió Román.
El jerarca alertó que este tipo de discursos no solo erosionan la confianza ciudadana, sino que también pueden convertirse en un detonante de confrontación social. “La calidad de la democracia depende de la calidad del debate público. Continuar contaminándolo con falsedades es un riesgo que el país no puede normalizar”, concluyó.

