Nicaragua exportó más de 11.000 especies exóticas en enero y superó el millón de dólares en comercio regulado
Nicaragua inició el 2026 con la exportación de más de 11.000 ejemplares de fauna exótica durante el mes de enero, entre ellos la rana verde de ojos rojos, la boa común, el pichete, el gallego verde y el caracol rosado, según datos oficiales del Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales (Marena).
La institución informó que para estas exportaciones se tramitaron 20 permisos bajo la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES), mecanismo que regula el comercio internacional de especies para garantizar su sostenibilidad y trazabilidad.
De acuerdo con el reporte, las ventas internacionales generaron una facturación aproximada de 1,08 millones de dólares, con envíos dirigidos principalmente a mercados especializados en Asia y América del Norte. Entre los destinos figuran Hong Kong, Japón, Canadá, Corea del Sur, Tailandia y otros países que demandan especies exóticas para colecciones, investigación científica, zoológicos, acuarios y criaderos autorizados.
Crecimiento del comercio de fauna exótica en 2025
Datos divulgados por Marena señalan que durante el 2025 Nicaragua mantuvo una tendencia sostenida en la exportación de fauna silvestre criada en cautiverio, con miles de ejemplares comercializados legalmente bajo permisos CITES. Ese año, las autoridades reportaron decenas de permisos de exportación y envíos constantes de anfibios, reptiles y moluscos ornamentales, consolidando al país como uno de los proveedores regionales de especies exóticas reguladas.
Las cifras oficiales indican que en 2025 el comercio legal de fauna generó ingresos por varios millones de dólares, impulsado principalmente por la demanda internacional de especies tropicales como ranas, boas, iguanas, geckos y caracoles ornamentales, criados en zoocriaderos certificados y bajo supervisión ambiental.
Origen de las especies y control ambiental
Según las autoridades ambientales nicaragüenses, los ejemplares exportados provienen mayoritariamente de zoocriaderos y centros de reproducción autorizados, lo que busca reducir la captura ilegal en la naturaleza y proteger las poblaciones silvestres. Estos centros deben cumplir protocolos sanitarios, trazabilidad genética y controles técnicos antes de recibir la autorización de exportación.
El comercio regulado también incluye inspecciones previas al envío, certificaciones veterinarias y verificación del bienestar animal durante el transporte internacional, aspectos exigidos por la normativa CITES.
Biodiversidad y demanda internacional
Nicaragua forma parte del corredor biológico mesoamericano, una región reconocida por su alta biodiversidad, lo que incrementa el interés global por sus especies exóticas. La variedad de anfibios, reptiles y moluscos ornamentales del país se posiciona en nichos especializados del mercado internacional, donde se valoran especies de colores llamativos y características únicas.
No obstante, especialistas en conservación advierten que, aunque el comercio legal puede contribuir a la economía y a la reproducción controlada, es fundamental mantener una vigilancia estricta para evitar el tráfico ilegal de fauna silvestre y garantizar que las exportaciones no afecten los ecosistemas naturales.

