A menos de tres semanas de celebradas las elecciones presidenciales y legislativas, el director de Gestión y Estrategia Política del Tribunal Supremo de Elecciones (TSE), Gustavo Román Jacobo, considera prematuro realizar un análisis profundo del proceso electoral; sin embargo, subraya el amplio reconocimiento internacional que recibió Costa Rica por el desarrollo de los comicios, destacó el medio “Puro Periodismo”.
Entre los observadores destacó la Misión de la Organización de Estados Americanos (OEA), la cual, en su informe preliminar, enfatizó la necesidad de que el país proteja los elementos que han convertido su democracia en un modelo regional.
Román Jacobo aseguró que ese reconocimiento debe asumirse como un compromiso colectivo. “Es un tesoro que debemos preservar y defender porque ha costado mucho construirlo. No pertenece a ningún grupo político, sino que es una obra de toda la sociedad costarricense y debemos heredarla a las futuras generaciones”, expresó.
Durante una entrevista virtual realizada el martes 17 de febrero, el funcionario destacó que el país volvió a dar un ejemplo internacional al celebrar elecciones en un ambiente de paz, sin violencia ni sabotajes, donde la ciudadanía ejerció el voto con respeto por las decisiones de los demás. Añadió que, aunque para Costa Rica esto es parte de la normalidad democrática, en otras latitudes representa una excepción.
“Tenemos que cuidar celosamente este mecanismo que nos permite resolver nuestras diferencias de forma pacífica y civilizada”, señaló.
Otro aspecto que calificó como una “buena noticia” fue la reducción del abstencionismo en cerca de un 9%, comportamiento que describió como inesperado, debido a que diversos estudios anticipaban un aumento en la ausencia a las urnas. Recordó que este fenómeno comenzó a incrementarse desde 1998, manteniéndose entre el 30% y 35% durante varios procesos electorales y alcanzando su punto más alto en 2022 con un 40%.
Según explicó, los primeros indicios del cambio se percibieron en las semanas previas a la votación, pese a que la campaña se caracterizó por ser “fría, apática y apagada”. No obstante, en la recta final resurgió el fervor electoral que históricamente distingue a los costarricenses.
Román Jacobo planteó que uno de los principales retos ciudadanos es transformar ese entusiasmo cívico momentáneo en una participación activa y constante, sin esperar únicamente a las semanas previas a los comicios del 2030. Asimismo, recalcó que los partidos políticos deben retomar su papel como canales de representación y respuesta a las demandas sociales.
En su informe, la misión de la OEA también advirtió que, previo al proceso electoral, existieron tensiones entre el Poder Ejecutivo, los poderes del Estado y otros actores políticos, así como preocupaciones por señalamientos contra el Poder Judicial, el Ministerio Público y el contexto de la libertad de prensa.
Pese a estos desafíos, la observación internacional reiteró que Costa Rica continúa siendo una democracia ejemplar en el continente, gracias a la fortaleza de su autoridad electoral, la protección de las libertades fundamentales y el respeto histórico al disenso.
“La vida en democracia es permanente”, concluyó el jerarca electoral, al insistir en que la defensa del sistema democrático debe ser una tarea constante de la ciudadanía, las instituciones y los partidos políticos.

