Granja de grillos convierte residuos en proteína sostenible en la Región Huetar Norte

El manejo de los residuos agroindustriales se ha convertido en uno de los principales retos ambientales, económicos y sociales de Costa Rica, especialmente en zonas de alta productividad como la Región Huetar Norte. Frente a este desafío, un proyecto desarrollado en la Sede de San Carlos de la Universidad Técnica Nacional (UTN) propone una alternativa innovadora: transformar biomasa residual en harina de grillo para consumo humano.

La investigación, liderada por Carmen Corella Gutiérrez y Priscilla Benavides Morera, plantea una pregunta clave: ¿pueden las granjas de grillos convertirse en una solución sostenible para el manejo de residuos agroindustriales sin perder su valor nutricional?

Desde 2021, Costa Rica autorizó la crianza controlada y comercialización del grillo doméstico, Acheta domesticus, así como de los gusanos de harina Zophobas morio y Tenebrio molitor, abriendo la puerta al desarrollo de una industria basada en insectos comestibles bajo principios de sostenibilidad y economía circular.

Tras varias etapas de análisis, el equipo determinó que uno de los mayores costos en la producción de grillos es la compra de alimento fresco. La propuesta consiste en sustituirlo por biomasa residual en buen estado proveniente de la agroindustria. Mediante un proceso de bioconversión, los residuos orgánicos de bajo valor se transforman en proteína de alto valor agregado, reduciendo costos y mitigando impactos ambientales.

En una región donde la actividad agroindustrial genera grandes volúmenes de desechos orgánicos que muchas veces no reciben un tratamiento adecuado, esta iniciativa permite revalorizar subproductos y disminuir la contaminación.

El proyecto también posee un fuerte componente social. Busca transferir conocimientos prácticos sobre la crianza, manejo y sanidad de grillos, garantizando su calidad nutricional. La meta es que productores y emprendedores puedan replicar este modelo a nivel nacional para producir harina rica en proteína, destinada tanto a la alimentación humana como animal.

En 2023 se estableció una granja piloto en la Sede de San Carlos, acompañada de una evaluación técnico-financiera. Durante 2024 se realizaron pruebas con distintas formulaciones alimenticias elaboradas a partir de residuos agroindustriales, con el objetivo de optimizar el contenido proteico y vitamínico, además de proyectar el diseño de una planta piloto.

La iniciativa no solo responde a una problemática ambiental urgente, sino que plantea una alternativa productiva sostenible, económicamente viable y con alto potencial de implementación en todo el país.