Las autoridades de seguridad han encendido las alertas ante la posible relación entre estructuras del narcotráfico costarricense y el Cartel de Jalisco Nueva Generación, una de las organizaciones criminales más poderosas de la región, liderada durante años por Nemesio Rubén Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”.
De acuerdo con fuentes policiales y reportes de inteligencia regional, Costa Rica se ha convertido en un punto estratégico dentro de las rutas del narcotráfico internacional, principalmente como zona de tránsito, almacenamiento y distribución de droga hacia Norteamérica y Europa. En este contexto, grupos criminales locales —conocidos como “narcos ticos”— habrían establecido nexos logísticos con carteles mexicanos para facilitar el trasiego de estupefacientes.
Costa Rica como corredor del narcotráfico
Especialistas en seguridad señalan que la ubicación geográfica del país, junto con sus extensas costas y puntos ciegos en fronteras, lo convierten en un territorio atractivo para las redes criminales transnacionales. Estas organizaciones buscan alianzas con estructuras locales que conocen el terreno y operan en puertos, carreteras y zonas rurales.
El crecimiento del decomiso de cargamentos de droga en puertos y carreteras del país ha reforzado las sospechas sobre la presencia indirecta de carteles internacionales en la región, incluyendo estructuras asociadas al grupo criminal con base en el estado de Jalisco, en México.
Relación operativa, no jerárquica
Autoridades han explicado que, en la mayoría de los casos, la relación entre carteles mexicanos y grupos locales no implica una presencia directa permanente, sino vínculos operativos. Esto incluye financiamiento, logística, transporte de cargamentos y uso del territorio como plataforma de envío.
En ese esquema, las bandas locales funcionarían como intermediarias, encargadas de recibir la droga, custodiarla y movilizarla hacia destinos internacionales, mientras las grandes organizaciones mantienen el control de las redes de distribución global.
Aumento de violencia y sofisticación criminal
Expertos advierten que la influencia de carteles extranjeros ha traído consigo cambios en la dinámica del crimen organizado en Costa Rica, incluyendo mayor acceso a armas, estructuras más organizadas y disputas territoriales entre grupos delictivos.
La preocupación institucional radica en que estas alianzas fortalecen las economías ilícitas y elevan los niveles de violencia en zonas estratégicas del país, especialmente en regiones costeras y fronterizas.
Desafío para las autoridades
Las autoridades costarricenses han intensificado la cooperación internacional y el intercambio de información con agencias extranjeras para rastrear posibles vínculos entre organizaciones locales y redes del narcotráfico internacional. Sin embargo, el combate a estas estructuras representa un reto complejo debido a su carácter transnacional y a la capacidad de adaptación de los grupos criminales.
Analistas en seguridad coinciden en que el fenómeno del narcotráfico en Costa Rica ha evolucionado: de ser un país de paso a convertirse en un punto clave dentro de la logística criminal regional, lo que obliga a reforzar la inteligencia, el control territorial y la legislación para enfrentar la creciente influencia de carteles extranjeros en el país.
