Maltrato animal y ataques de perros en Costa Rica reabren debate sobre adopciones responsables
El maltrato animal, especialmente perros amarrados, en encierro, mal alimentados y sometidos a estrés, continúa siendo una problemática frecuente en Costa Rica. Especialistas advierten que estas condiciones afectan gravemente el estado emocional de los animales y pueden desencadenar conductas agresivas, aumentando el riesgo de ataques que incluso han dejado personas fallecidas en el país.
Datos del Servicio Nacional de Salud Animal (SENASA) evidencian que los incidentes van en aumento.
- En 2022 se registraron 381 personas mordidas por perros en todo el territorio nacional.
- Para 2024 se notificaron 393 ataques de perros a personas, lo que representa más de la mitad de los casos atendidos por la institución.
- Solo en el primer semestre de 2024 se reportaron más de 200 víctimas por mordeduras, con un promedio cercano a 36 casos mensuales.
A nivel país, autoridades sanitarias estiman que los ataques de perros dejan más de 1.200 víctimas al año, siendo los niños y adultos mayores los grupos más vulnerables.
Aunque las muertes por ataques de perros no son diarias, sí se han registrado casos letales en distintos años, incluyendo fallecimientos de menores y adultos tras agresiones de canes, lo que mantiene la alerta de las autoridades veterinarias y de salud pública.
De acuerdo con el Servicio Nacional de Salud Animal (SENASA), los perros sometidos a encierro prolongado, aislamiento y mala alimentación desarrollan ansiedad, miedo, frustración y altos niveles de estrés, lo que altera su comportamiento y su capacidad de socialización. Un animal en esas condiciones puede reaccionar de forma defensiva o violenta ante estímulos cotidianos.
Autoridades y rescatistas coinciden en que la tenencia responsable es clave, especialmente en perros de razas fuertes o de alta energía, que requieren educación, ejercicio, socialización y condiciones adecuadas de bienestar.
Otro punto crítico es la adopción irresponsable. En el país se ha normalizado entregar animales al primero que se ofrece, muchas veces por redes sociales, sin verificar si la persona cuenta con espacio, recursos, conocimiento y compromiso para su cuidado. Expertos señalan que las “malas adopciones” terminan perjudicando tanto al animal como a la comunidad.
En casos recientes, se ha evidenciado que algunos perros involucrados en ataques vivían amarrados o en encierro permanente “para cuido”, una práctica que incrementa el estrés y deteriora su estabilidad emocional.
SENASA recomienda no mantener perros encadenados de forma permanente, brindar alimentación adecuada, atención veterinaria, ejercicio diario y procesos de socialización. Asimismo, subraya que los animales no deben ser sacrificados tras incidentes sin valoración profesional y bajo supervisión veterinaria.
Rescatistas responsables señalan que los procesos de adopción deben ser estrictos, con entrevistas y seguimiento, con el fin de garantizar el bienestar del animal y la seguridad de las familias. La falta de filtros en adopciones y ferias sin evaluación previa continúa siendo un riesgo que podría derivar en más casos de maltrato, abandono y ataques evitables.
Estado emocional de un perro ante maltrato y encierro
Veterinarios y rescatistas coinciden en que un perro sometido a:
- encierro constante,
- mala alimentación,
- falta de ejercicio,
- aislamiento social,
puede llegar a un límite de estrés que detona conductas agresivas. En muchos incidentes, los animales estaban amarrados, bajos de peso o en condiciones inadecuadas antes del ataque.
Esto demuestra que, en la mayoría de casos, el problema no es el animal, sino el entorno y el trato que recibe.
Recomendaciones sobre tenencia de perros de razas fuertes o de guarda.
SENASA insiste en que la tenencia responsable es la principal herramienta para prevenir ataques, recordando que la mayoría de incidentes se originan por descuido humano y no por la naturaleza del animal. Sin educación, control y bienestar, los casos de agresiones y tragedias seguirán repitiéndose en el país.
