Tras una reunión bilateral realizada en Peñas Blancas, autoridades de Costa Rica y Nicaragua anunciaron una serie de compromisos orientados a frenar la situación de minería ilegal y la presencia de coligalleros en la zona de Crucitas, en la frontera norte.
Entre los principales acuerdos, el ministro de Seguridad, Mario Zamora, indicó que ambos países reforzarán el patrullaje fronterizo, incluyendo acciones coordinadas en el río San Juan, con el objetivo de interceptar a los llamados “güiriseros” que huyen de operativos policiales hacia territorio nicaragüense. Según explicó, se estableció que quienes escapen de las autoridades costarricenses y crucen la frontera podrán ser detenidos por las fuerzas del vecino país.
En el encuentro también se abordó la necesidad de mantener canales diplomáticos activos pese a las diferencias políticas. Representantes costarricenses destacaron que, al tratarse de naciones vecinas, la cooperación en materia de seguridad fronteriza resulta clave para enfrentar delitos transnacionales.
La delegación nicaragüense estuvo integrada por autoridades del Ejército de Nicaragua, entre ellas Denis Membreño, quien recientemente fue objeto de sanciones por parte del Departamento de Estado de Estados Unidos.
Durante la reunión, según las autoridades ticas, se reconoció la existencia de estructuras de crimen organizado operando en la zona minera ilegal. Además, el canciller costarricense señaló que una eventual solución de fondo al conflicto en Crucitas también dependerá de decisiones legislativas relacionadas con la explotación legal del oro en el país.
Como parte del seguimiento, ambas naciones acordaron mantener reuniones periódicas cada dos meses para evaluar avances y coordinar nuevas acciones. El próximo encuentro fue programado para el 24 de abril en territorio costarricense.

