Primer hallazgo de mastodontes se dio en San Carlos en 1892 y fue una muela de 40 libras

Breve historia de los registros de vertebrados fósiles en Costa Rica

Los primeros registros de vertebrados fósiles en Costa Rica se remontan al siglo XIX, cuando se reportó el hallazgo de una pieza paleontológica de gran relevancia en la región norte del país.

Según documentos históricos, el primer descubrimiento fue reportado en 1892 por el naturalista Anastasio Alfaro citado por el investigador Guzmán, quien describió el hallazgo de una gran muela de mastodonte petrificada encontrada en la zona de San Carlos. La pieza, que pesaba cerca de 40 libras, fue considerada uno de los primeros especímenes de la fauna fósil del país.

A partir de ese momento, comenzaron a registrarse nuevos descubrimientos de megavertebrados fósiles en diferentes regiones del territorio nacional. Muchos de estos hallazgos fueron realizados de manera casual por pobladores locales y posteriormente recuperados por naturalistas y científicos de la época, entre ellos José Fidel Tristán, Alfonso Segura Paguagua, Federico Gutiérrez y Carlos Meléndez.

Sin embargo, varios de estos ejemplares se extraviaron con el paso del tiempo o fueron enviados al extranjero para su identificación científica y posteriormente se perdieron, según investigaciones citadas por especialistas en paleontología.

Primer rescate científico de fósiles

Uno de los hitos más importantes en la paleontología del país ocurrió en noviembre de 1974, cuando se realizó la primera excavación de rescate dirigida por profesionales cerca de la quebrada Cangrejos, en el cantón de Tibás.

Durante los trabajos se recuperaron restos de gonfoterio, un antiguo pariente de los elefantes. Parte del material fósil fue destruido por maquinaria que operaba en el sitio, pero aun así los investigadores lograron rescatar fragmentos diagnósticos que permitieron su identificación científica.

Años después, en 1980, se documentó otro hallazgo relevante en el río Uruca, en el cantón de Santa Ana. En esta ocasión se realizó una excavación más sistemática que incluyó cartografía geológica, levantamientos estratigráficos y dataciones por radiocarbono con la asesoría de especialistas en geología.

El fósil recuperado fue identificado como Cuvieronius hyodon, una especie de proboscídeo extinto que habitó América durante la era del Pleistoceno. Un molar de este ejemplar permanece actualmente en la colección geológica del Museo Nacional de Costa Rica.

Nuevos hallazgos en el siglo XXI

En el siglo XXI, los descubrimientos de fósiles han continuado reportándose en distintas regiones del país, pero ahora con la participación directa de paleovertebradólogos, lo que ha permitido realizar determinaciones taxonómicas más precisas.

Uno de los hallazgos más recientes ocurrió a finales de diciembre de 2024, cuando la geóloga María Sequeira notificó al Museo Nacional de Costa Rica sobre el descubrimiento de huesos aparentemente pertenecientes a grandes vertebrados en el río Aguacaliente.

La excavación contó con la participación de especialistas y colaboradores, entre ellos la geóloga Ana Lucía Valerio y la encargada de la Sección de Geología del museo, Joanna Méndez, además de niños de la comunidad que ayudaron a identificar el sitio.

Posteriormente, a finales de diciembre de 2025, el operario de maquinaria Esteban Brenes Granados reportó un nuevo hallazgo ubicado aproximadamente 700 metros aguas arriba del sitio anterior.

Este descubrimiento permitió localizar restos fósiles de mastodonte, cuya excavación se convirtió en uno de los trabajos más sistemáticos y detallados realizados en el país. En el rescate participaron geólogos, arqueólogos, biólogos y paleontólogos, además de la toma de muestras para análisis petrográficos, geocronológicos, sedimentológicos y palinológicos, junto con estudios geológicos y geomorfológicos del área.

Los especialistas señalan que este tipo de investigaciones permiten comprender mejor la paleobiota y los ecosistemas antiguos que existieron en Costa Rica, aportando información clave sobre la historia natural del territorio.

Fuente: Museo Nacional de Costa Rica.