¿Costa Rica bodega de polvo blanco? Más de 200 toneladas de cocaína decomisadas en 5 años

Costa Rica, ¿una bodega de polvo blanco? Más de 200 toneladas de cocaína decomisadas en cinco años evidencian la magnitud del problema

Costa Rica decomisó entre 200 y 208 toneladas de cocaína entre 2020 y 2025, una cifra que refleja no solo la intensidad de la lucha contra el narcotráfico, sino también el volumen de droga que transita por el país, convertido en un punto estratégico para las organizaciones criminales internacionales.

Los datos recopilados a partir de informes del Instituto Costarricense sobre Drogas (ICD) y cuerpos policiales muestran una evolución marcada por picos históricos, caídas abruptas y nuevos repuntes.

? Años récord y caída posterior

El país alcanzó sus niveles más altos de incautación en plena pandemia:

  • 2020: entre 47 y 51,5 toneladas
  • 2021: entre 42 y 44,3 toneladas

A partir de ahí, la tendencia cambió de forma significativa:

  • 2022: entre 23,2 y 33,1 toneladas
  • 2023: alrededor de 21,3 toneladas (uno de los niveles más bajos de la última década)

Aunque en 2024 se reportó una leve recuperación con cerca de 27 toneladas, los datos preliminares de 2025 muestran dos lecturas distintas: por un lado, cifras parciales cercanas a 11 toneladas en operativos específicos; por otro, reportes policiales que apuntan a un posible repunte cercano a 40 toneladas, lo que marcaría el nivel más alto desde 2021.

? ¿Menos decomisos significa menos droga?

Especialistas coinciden en que la disminución de incautaciones no necesariamente implica una reducción del narcotráfico.

Por el contrario, advierten que puede responder a:

  • Cambios en las rutas internacionales de la droga
  • Mayor sofisticación de las redes criminales
  • Debilidades en los controles y sistemas de detección

Esto refuerza una hipótesis cada vez más discutida: Costa Rica no solo es un punto de paso, sino también un centro de almacenamiento temporal de cocaína.

? El “escudo” que no detiene la droga

En medio de este panorama, el discurso oficial ha insistido en que el país ha fortalecido su capacidad de control, especialmente con la implementación de escáneres en puertos y fronteras, presentados como una especie de “escudo” contra el narcotráfico.

Sin embargo, los datos y los hechos recientes cuestionan esa narrativa.

Casos como el decomiso de más de una tonelada de cocaína en Nicaragua —que, según autoridades de ese país, habría salido desde territorio costarricense sin ser detectada— ponen en duda la efectividad real de estos sistemas.

A esto se suma la caída en decomisos entre 2022 y 2023, precisamente en un periodo donde se ha insistido en mejoras tecnológicas y operativas.

? Un país en la ruta del narco

La ubicación geográfica de Costa Rica, entre Sudamérica y los principales mercados de consumo en Norteamérica y Europa, la convierte en un punto clave para el trasiego de drogas.

El volumen decomisado en los últimos años sugiere que:

  • Grandes cargamentos ingresan al país
  • Parte de la droga se almacena temporalmente
  • Luego es enviada en contenedores, vehículos o lanchas rápidas

? Radiografía reciente

  • Pico histórico: 2020 y 2021 superaron las 40 toneladas anuales
  • Caída fuerte: 2022 y 2023 registraron una disminución de hasta un 50%
  • Recuperación: 2024 mostró un leve repunte
  • 2025: apunta a un nuevo incremento, aunque con cifras aún en desarrollo

?? Un problema que va más allá de los números

Las cifras, aunque impactantes, son solo una parte del problema. Detrás de cada tonelada decomisada hay redes criminales, rutas activas y estructuras logísticas que siguen operando.

El reto para Costa Rica no es solo decomisar más droga, sino cerrar las brechas que permiten su paso, en un contexto donde la tecnología, como los escáneres, aún no logra convertirse en la barrera efectiva que se prometió.

Mientras tanto, los más de 200 mil kilos de cocaína incautados en apenas cinco años dejan una pregunta abierta:

¿cuánta droga logró pasar sin ser detectada?