En los bosques del Área de Conservación Guanacaste, uno de los comportamientos más curiosos de la danta —también conocida como tapir— no es caminar entre senderos o cruzar ríos, sino revolcarse en el barro, incluso en zonas donde este puede estar caliente.
Lejos de ser un simple juego, este hábito responde a una serie de funciones biológicas clave para su supervivencia en ambientes tropicales.
Desde el punto de vista científico, el baño de barro cumple una función de termorregulación. Al cubrir su cuerpo con una capa húmeda, la danta logra disipar el calor en climas cálidos y húmedos, ayudando a mantener estable su temperatura corporal. Este comportamiento es especialmente importante en especies de gran tamaño, cuyo cuerpo retiene más calor.
Además, el barro actúa como una barrera natural contra insectos y parásitos. Al secarse sobre la piel, forma una especie de escudo que dificulta la adherencia de garrapatas y otros organismos que podrían afectar su salud.
Otro beneficio es la protección dérmica. La piel de la danta, aunque gruesa, es sensible a irritaciones y picaduras. El barro ayuda a mantenerla hidratada y protegida frente a factores ambientales, como la radiación solar o microorganismos presentes en el entorno.
Incluso, especialistas señalan que este comportamiento podría contribuir al camuflaje químico y visual, ya que el barro puede ayudar a disimular su olor natural, reduciendo el riesgo frente a depredadores en su hábitat.
Estos espacios fangosos, conocidos como “bañaderos”, son utilizados con frecuencia por las dantas, que los visitan de forma estratégica como parte de su rutina diaria. Cada acción responde a un equilibrio entre bienestar y supervivencia.
Observar este tipo de comportamientos permite comprender mejor la complejidad de los ecosistemas tropicales, donde cada especie cumple un rol fundamental.
Las autoridades ambientales y expertos recuerdan la importancia de mantener la distancia y no alterar su comportamiento natural, especialmente en zonas protegidas. La conservación de la danta no solo implica proteger a la especie, sino también resguardar el equilibrio de los bosques donde habita.
? Alexander García

