El régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo ordenó la liberación de al menos 2.000 presos comunes en diferentes centros penitenciarios de Nicaragua, con motivo de la celebración del Día de las Madres, que se conmemora este próximo 30 de mayo en el vecino país.
La medida será aplicada bajo la figura de “convivencia familiar”, un mecanismo utilizado de forma recurrente por las autoridades sandinistas en fechas especiales, como celebraciones religiosas, efemérides nacionales y festividades promovidas por el oficialismo.
El anuncio fue realizado por Rosario Murillo a través de medios oficialistas, donde confirmó que los privados de libertad serán excarcelados desde distintos centros del Sistema Penitenciario Nacional, con el objetivo de permitirles reencontrarse con sus familias durante la festividad dedicada a las madres nicaragüenses.
Las liberaciones se efectuarán en cárceles ubicadas en Managua, Tipitapa, Chinandega, Estelí, Matagalpa, Granada, Juigalpa y Bluefields, entre otras ciudades del país. Según las autoridades nicaragüenses, los beneficiados corresponden a reos comunes que cumplen con ciertos requisitos establecidos por el sistema penitenciario.
Con esta nueva excarcelación masiva, el régimen sandinista acumularía cerca de 4.400 presos comunes liberados en lo que va del 2026, de acuerdo con registros divulgados por medios independientes y organismos de monitoreo. Estas medidas se han convertido en una práctica frecuente del gobierno en fechas consideradas simbólicas o de alto significado social.
No obstante, mientras el gobierno presenta estas liberaciones como un acto de reunificación familiar y humanitarismo, sectores opositores y organizaciones civiles han cuestionado la política penitenciaria del régimen, señalando además que decenas de presos políticos continúan encarcelados en Nicaragua bajo condiciones que han sido objeto de denuncias internacionales.
La decisión vuelve a generar debate sobre el manejo del sistema penitenciario nicaragüense y el uso de excarcelaciones masivas en momentos de alta sensibilidad pública, especialmente en un país marcado por tensiones políticas y señalamientos sobre derechos humanos.
