El dinero que crece en la Zona Norte: agricultura, piña, turismo, ganado y bienes raíces bajo la lupa por posibles redes de legitimación de capitales
Investigaciones judiciales y reportes oficiales han puesto la mirada sobre patrimonios que crecen aceleradamente y negocios que podrían ser utilizados para introducir dinero de origen ilícito en la economía formal. El Caso Ceniza es una de las investigaciones que vuelve a abrir esta discusión en San Carlos.
En la Zona Norte hay un fenómeno que difícilmente pasa inadvertido para quienes conocen la dinámica económica de la región: personas que, en cuestión de pocos años, pasan de manejar negocios modestos o desarrollar actividades agrícolas a controlar fincas, empresas, vehículos, propiedades y otros activos de considerable valor.

Ese crecimiento patrimonial, por sí solo, no constituye un delito. La región es productiva, genera riqueza y existen empresarios y agricultores que han construido legítimamente grandes patrimonios.
Pero cuando el crecimiento económico no parece guardar relación con los ingresos conocidos o declarados, surge una pregunta que corresponde responder a los investigadores: ¿de dónde salió el dinero?
Esa es precisamente la pregunta que se encuentra detrás de varias investigaciones por legitimación de capitales que han tocado a la Zona Norte.
Y entre ellas aparece nuevamente el Caso Ceniza, un expediente cuya investigación se remonta a 2017 y que habría permitido a las autoridades seguir una ruta que pasó por el narcotráfico, empresas agrícolas y movimientos financieros.
Caso Ceniza: el punto de partida
El denominado Caso Ceniza tiene entre sus principales líneas de investigación a un matrimonio de San Carlos que habría utilizado cuatro sociedades relacionadas con la exportación de piña para presuntamente legitimar capitales.
La historia comenzó en 2017, cuando fue detenido Román Arrieta Soto, quien entonces se desempeñaba como portero de la Asociación Deportiva San Carlos.
Aquel operativo terminó convirtiéndose en una pieza inicial de una investigación mucho más amplia.
A partir de la detención, los investigadores comenzaron a revisar vínculos, movimientos financieros y actividades comerciales que posteriormente llevaron la pesquisa hacia otras personas y sociedades.

La hipótesis que debe ser comprobada judicialmente es que las empresas relacionadas con la actividad piñera pudieron haber servido para dar apariencia lícita a recursos cuyo origen era cuestionado.
El punto central no es la piña ni la actividad exportadora.
El punto es determinar si detrás de operaciones comerciales aparentemente normales existía una estructura destinada a introducir dinero de origen ilícito en la economía formal.
Cuando la empresa se convierte en una fachada
El lavado o legitimación de capitales funciona precisamente aprovechando negocios que sí existen.
Una empresa puede tener trabajadores, cuentas bancarias, vehículos, oficinas, proveedores y clientes. Puede incluso realizar operaciones comerciales reales.
El problema surge cuando, junto con esa actividad legítima, se introducen recursos que no corresponden con la capacidad económica del negocio o que provienen de actividades criminales.
Por eso, en una investigación de legitimación de capitales, los agentes no solamente buscan dinero en efectivo.
Siguen sociedades, propiedades, cuentas bancarias, vehículos, transferencias, compras, ventas, préstamos, inversiones y relaciones comerciales.
En otras palabras: siguen la ruta del dinero.
La piña aparece nuevamente en el mapa
El sector agrícola ocupa un lugar central en la economía de la Zona Norte y, precisamente por el volumen de dinero que mueve, también aparece mencionado en investigaciones y análisis de riesgo.
En marzo de 2026, el OIJ advirtió ante el Concejo Municipal de San Carlos que la legitimación de capitales es un delito complejo y difícil de detectar y señaló que, aunque existen pocas denuncias, el fenómeno aparece en sectores como el hotelero y agrícola, incluyendo actividades relacionadas con la exportación de piña y tubérculos.

Meses después, en Pital, una pareja quedó bajo investigación por presunta legitimación de capitales. Según información publicada por El Norte Hoy, la pesquisa apunta a empresas relacionadas con el empaque de piña y a recursos que los investigadores vincularían con el narcotráfico.
Son casos diferentes y no necesariamente forman parte de una misma estructura criminal.
Pero tienen un elemento en común: la actividad agrícola aparece como un posible vehículo dentro de investigaciones financieras.
La pregunta que se repite: ¿cómo creció ese patrimonio?
En algunas investigaciones de la región aparece un patrón que llama la atención.
Una persona inicia con una actividad relativamente pequeña y, con el paso del tiempo, comienza a adquirir propiedades, vehículos, maquinaria, ganado o empresas.
El crecimiento puede ser perfectamente legítimo.
Pero para los investigadores financieros existe una herramienta fundamental: comparar el patrimonio con la capacidad económica demostrable.
Si una persona declara determinados ingresos, pero posteriormente aparece vinculada con activos que superan ampliamente esa capacidad, se genera una alerta.
No significa automáticamente que exista lavado de dinero.
Significa que hay algo que debe ser explicado.
Y esa explicación puede encontrarse en declaraciones tributarias, cuentas bancarias, préstamos, herencias, negocios, ventas de propiedades u otras fuentes legítimas.
Cuando ninguna de esas vías explica el crecimiento, la investigación adquiere otra dimensión.
El ganado, las fincas y los caballos
En una región predominantemente rural, los bienes agropecuarios también pueden convertirse en instrumentos para transformar dinero.
La Evaluación Nacional de Riesgos de Legitimación de Capitales del Instituto Costarricense sobre Drogas (ICD) menciona el llamado Caso Fénix, en el cual se identificó inversión en fincas de gran extensión, ganado y caballos de alto valor.

Esto no significa que la compra de una finca o de ganado sea sospechosa.
Significa que, dentro de determinadas investigaciones, estos activos pueden ser examinados para establecer si fueron adquiridos con recursos cuyo origen no puede ser justificado.
El dinero en efectivo desaparece.
Una propiedad permanece.
Un vehículo puede venderse.
El ganado puede reproducirse.
Una empresa puede generar facturas.
Y una inversión aparentemente legítima puede terminar formando parte de una estructura financiera mucho más compleja.
El Caso Tómbola y el poder de diversificar el dinero
Otro expediente que dejó expuesta la dimensión del problema en la Zona Norte fue el Caso Tómbola.
En julio de 2025, el OIJ ejecutó decenas de allanamientos en comunidades de Guatuso, Upala y San Carlos, en una investigación por presunta legitimación de capitales.
Según información publicada por El Norte Hoy, la estructura investigada habría diversificado sus actividades mediante puntos de venta de lotería y otros negocios, entre ellos una licorera, una librería, una empresa constructora y operaciones relacionadas con vehículos.
La investigación también llamó la atención por el crecimiento patrimonial atribuido a los sospechosos.
Posteriormente fueron decomisados bienes, vehículos, propiedades, maquinaria, dinero y otros activos.
Sin embargo, el expediente también deja una lección importante: una investigación policial no equivale a una condena.
De hecho, posteriormente un juzgado ordenó la libertad de los seis imputados.
El proceso judicial será el encargado de establecer si existió un delito y quiénes serían responsables.
Turismo: otro sector que mueve grandes capitales
La Zona Norte también tiene otra característica que la vuelve atractiva para las inversiones: el turismo.
La Fortuna, el Arenal, los hoteles, restaurantes, actividades de aventura, alquileres vacacionales y el mercado inmobiliario han generado un crecimiento económico considerable.
Pero el mismo movimiento de capital convierte al sector en un área que requiere controles.
La evaluación del ICD identifica entre los mecanismos que pueden ser utilizados para legitimar capitales la inversión en hoteles, empresas turísticas, propiedades de lujo, condominios y vehículos de alto valor.
Nuevamente, no se trata de señalar a la actividad turística.
Se trata de entender que un negocio legítimo también puede ser utilizado, en determinadas circunstancias, como vehículo para introducir recursos ilícitos.
Bienes inmuebles: convertir dinero en patrimonio
Comprar una propiedad es una de las formas más conocidas de transformar dinero en un activo.
Una persona puede adquirir una finca, construir una vivienda, comprar locales comerciales o invertir en condominios.
Si el dinero tiene un origen legítimo, no existe problema.
Pero si los recursos proceden de una actividad criminal, la propiedad puede convertirse en una forma de ocultar el origen del dinero y convertirlo en patrimonio aparentemente legítimo.
Por eso las investigaciones financieras analizan no solo quién compró una propiedad, sino también cómo la pagó, de dónde salió el dinero, quién aparece como propietario, quién financió la operación y si existen terceros detrás de la transacción.
La lotería, los espectáculos y el efectivo
Otro elemento que genera atención es el uso de actividades donde existe un importante movimiento de efectivo.
El Caso Tómbola colocó a la lotería en el centro de una investigación regional.
Pero el abanico es más amplio.
Los investigadores pueden analizar negocios comerciales, espectáculos, actividades recreativas, transporte, compra y venta de vehículos, préstamos informales y otros sectores cuando existen movimientos económicos que no parecen guardar relación con la actividad declarada.
En los espectáculos, por ejemplo, el volumen de dinero puede ser considerable, aunque eso tampoco significa que exista ilegalidad.
La clave vuelve a ser la misma: seguir el dinero y determinar su origen.
La sombra del narcotráfico
Detrás de buena parte de las investigaciones de legitimación de capitales aparece una fuente común: el narcotráfico.
Costa Rica se ha convertido en un punto estratégico para organizaciones criminales que utilizan el país tanto para el tránsito de drogas como para movilizar y esconder ganancias.
La Zona Norte, por su ubicación geográfica, sus extensas zonas rurales, sus fronteras y sus actividades agrícolas, tampoco escapa a esa realidad.
El denominado Caso Shark es otro ejemplo mencionado en investigaciones regionales. Según información publicada por El Norte Hoy, uno de los sospechosos habría mantenido contactos con empresas piñeras de Pital para el envío de droga hacia Europa y las pesquisas también habrían contemplado posibles maniobras de legitimación de capitales.
Cada expediente tiene sus propias características y no puede asumirse que todas las personas o empresas mencionadas estén relacionadas entre sí.
Pero el conjunto de investigaciones permite observar un fenómeno: la ruta del dinero puede atravesar sectores completamente distintos antes de llegar a convertirse en patrimonio aparentemente legal.
Una radiografía nacional
El fenómeno no es exclusivo de San Carlos.
La Unidad de Inteligencia Financiera del ICD recibió durante 2024 cientos de reportes de operaciones sospechosas por montos millonarios.
Estos reportes no son condenas ni demuestran por sí mismos que exista lavado de dinero. Son alertas que deben ser analizadas para determinar si existe una actividad ilícita.
El reto consiste en separar las operaciones legítimas de aquellas que forman parte de estructuras criminales.
Porque una transferencia grande no necesariamente es lavado.
Una finca costosa no necesariamente es lavado.
Un hotel nuevo no necesariamente es lavado.
Una empresa agrícola que crece tampoco necesariamente es lavado.
Lo que puede resultar determinante es la combinación de factores: ingresos que no explican el patrimonio, sociedades sin actividad económica aparente, movimientos financieros atípicos, terceros que figuran como propietarios, grandes cantidades de efectivo y vínculos con personas investigadas por delitos precedentes.
El verdadero desafío está en demostrarlo
El lavado de dinero es un delito silencioso.
No siempre hay droga sobre una mesa ni armas dentro de una vivienda.
A veces solamente hay documentos, sociedades, escrituras, transferencias bancarias y propiedades.
Por eso las investigaciones pueden tardar años.
El Caso Ceniza comenzó a tomar forma en 2017 y continúa siendo un ejemplo de cómo una investigación originada en un operativo antidrogas puede terminar extendiéndose hacia el análisis patrimonial y financiero de los involucrados.
En la Zona Norte, el desafío para las autoridades será determinar si detrás de determinados crecimientos patrimoniales existe simplemente éxito empresarial o si, en algunos casos, se ocultan capitales provenientes del crimen organizado.
La respuesta no está en cuánto dinero tiene una persona.
Está en cómo lo obtuvo.
Y esa es precisamente la pregunta que ahora deben responder las investigaciones.
Presunción de inocencia
Las personas mencionadas en investigaciones judiciales mantienen su presunción de inocencia mientras no exista una sentencia firme. Las hipótesis descritas corresponden a líneas investigativas, informes policiales o información publicada por medios de comunicación y deberán ser demostradas ante los tribunal
