¡Agárrense del pupitre! Kattia Calvo, la diputada jaguar que llegó al Plenario con el volumen al máximo

Si la Asamblea Legislativa necesitaba una diputada capaz de subirle el volumen al Plenario, Kattia Calvo llegó con el micrófono encendido y sin botón de silencio.

La diputada del Partido Pueblo Soberano (PPSO) por Limón se ha convertido en una de las figuras más llamativas, efusivas y controversiales del Congreso. Sus intervenciones son directas, emocionales y confrontativas, mientras que algunos de sus gestos y declaraciones han terminado convertidos en material para memes.

Por su estilo, algunos sectores la han comparado con la exdiputada Dinorah Barquero, principalmente por el tono frontal y la disposición para confrontar. Sin embargo, Calvo ha desarrollado una personalidad política propia, marcada por una combinación bastante particular: discurso fuerte, emociones a flor de piel, defensa férrea del oficialismo y cero interés aparente en pasar desapercibida.

A sus 59 años, cuenta con formación en Educación, estudios en Derecho y experiencia en los ámbitos policial, sindical y social. Antes de llegar al Congreso fue oficial y supervisora de la Policía Municipal de San José, donde se convirtió en la primera mujer en ocupar ese puesto.

También trabajó como asesora sindical y en organizaciones vinculadas con los derechos laborales y de las mujeres. Posteriormente ocupó cargos como asesora y jefa de despacho en el Instituto Nacional de las Mujeres (INAMU).

En las elecciones de 2026 fue electa diputada por Limón por el Partido Pueblo Soberano, agrupación que obtuvo 31 de las 57 curules legislativas.

La diputada “jaguar”

Calvo se ha consolidado como una de las voces más firmes del oficialismo.

Cuando toca defender al Gobierno, aparece. Cuando hay que responder a la oposición, también. Y cuando el blanco de sus críticas es el Poder Judicial, su discurso puede subir varios cambios.

Ha utilizado expresiones particularmente fuertes para referirse a instituciones y adversarios políticos, incluyendo señalamientos contra el Poder Judicial al que ha llegado a calificar de “criminal”.

Por eso, entre sus seguidores y detractores se ha popularizado una descripción bastante colorida: “jaguar y chavista hasta los tuétanos”.

La expresión es, desde luego, una caracterización política y no un cargo oficial. Pero resume la percepción de quienes consideran que Calvo mantiene una defensa especialmente férrea del proyecto político encabezado por la presidenta Laura Fernández.

Del debate legislativo a la telenovela

Y entonces llegó la escena que probablemente ningún manual de protocolo parlamentario tenía contemplada.

Esta semana, mientras su compañero de bancada José Miguel Villalobos exponía que no volvería a ejercer como abogado mientras continúe siendo diputado, Calvo decidió intervenir… pero no precisamente con una moción.

Se acercó a Villalobos, lo abrazó, lo besó varias veces, le acarició el rostro y posteriormente se limpió las manos en su propia ropa.

Después vino el toque dramático: lloró.

En cuestión de segundos, el Plenario pasó de una discusión jurídica a una escena digna de telenovela.

Solo faltó la música de fondo y que alguien gritara: “¡Corte comercial!”.

El episodio provocó una verdadera cosecha de memes y comentarios en redes sociales. Muchos ciudadanos tomaron la escena con humor y no faltaron quienes se preguntaron si estaban viendo una sesión legislativa o el capítulo final de una producción dramática.

Calvo, una vez más, consiguió lo que cualquier político quisiera: que todo el país estuviera hablando de ella.

Y también está el expediente de la Municipalidad

Pero detrás de la diputada de los abrazos, las lágrimas y las frases explosivas existe una trayectoria laboral que también ha sido objeto de investigaciones periodísticas.

Un reportaje de Semanario Universidad, publicado en octubre de 2025, recordó su paso por la Policía Municipal de San José, institución de la que fue despedida sin responsabilidad patronal.

El medio, citando una publicación anterior de ¡Qué Torta!, señaló que entre los señalamientos relacionados con el procedimiento administrativo aparecían presuntas irregularidades en boletas de horas extra.

Pero el asunto no termina ahí.

La misma información periodística hizo referencia a un supuesto consumo de material pornográfico durante horas laborales y frente a subalternos.

Aquí hay que poner el freno de mano: se trata de un señalamiento atribuido a publicaciones periodísticas, no de un hecho que deba presentarse como comprobado.

No existe una condena penal que establezca que Calvo cometió ese acto. Por eso, lo correcto es hablar de una acusación o señalamiento relacionado con su antiguo puesto y no convertirlo en una verdad judicial.

Aun así, el episodio forma parte de los antecedentes que han sido recordados públicamente y que contribuyen a explicar por qué la trayectoria de la actual diputada ha estado acompañada de controversias.

En otras palabras, el expediente viene con más capítulos que una serie de Netflix.

Incapacitada… pero haciendo política

Otro episodio que generó cuestionamientos ocurrió durante su etapa como funcionaria del INAMU.

Investigaciones periodísticas señalaron que Calvo participó en actividades político-electorales mientras se encontraba incapacitada por una lesión sufrida durante una gira laboral.

Según informó La Nación, el Instituto Nacional de Seguros realizó una investigación y emitió un apercibimiento relacionado con las actividades que podía realizar durante la incapacidad.

El INAMU, por su parte, determinó que no existían elementos suficientes para iniciar un procedimiento disciplinario, tomando en cuenta el derecho constitucional a la participación política.

Así que, nuevamente, hay que distinguir entre cuestionamiento, investigación y sanción.

El resultado reportado fue un apercibimiento del INS, no una sanción disciplinaria del INAMU.

Gasolina, kilómetros y la lupa ciudadana

Como ocurre con prácticamente cualquier funcionario público, el uso de recursos también forma parte del escrutinio.

Entre los datos señalados sobre la actividad de Calvo aparecen aproximadamente ?208.000 en combustible y 1.050 kilómetros recorridos.

La cifra, por sí sola, no demuestra un uso indebido de recursos. Para determinarlo habría que conocer las giras, destinos, fechas, justificaciones y reglas aplicables.

Pero en la era de la fiscalización ciudadana, hasta el kilometraje tiene su cuarto de hora de fama.

Antes el político tenía que preocuparse por lo que decía. Ahora también tiene que cuidar el odómetro.

Una diputada de emociones fuertes

Calvo no parece ser de las políticas que entran al Plenario, se sientan discretamente, leen documentos y esperan que termine la sesión.

Su estilo es otro.

Habla fuerte, gesticula, confronta, responde y exterioriza sus emociones.

Puede pasar de una crítica contundente a una expresión de afecto en cuestión de minutos.

Y esa intensidad es precisamente una de las razones por las que genera opiniones tan opuestas.

Sus seguidores pueden interpretarla como una mujer auténtica, valiente y sin miedo a enfrentarse a los poderosos.

Sus críticos pueden verla como impulsiva, excesivamente confrontativa o poco protocolaria.

La realidad es que Calvo no parece haber llegado al Congreso para convertirse en parte del mobiliario.

¿Perfil psicológico? Mejor no sacar el diván

Aquí conviene dejar el humor a un lado durante un momento.

No es posible elaborar un diagnóstico psicológico serio de una persona a partir de sus apariciones públicas. Para eso se necesitaría una evaluación profesional.

Lo que sí puede describirse es su perfil comunicativo y político visible.

Calvo proyecta una personalidad pública:

emocional, vehemente, espontánea, confrontativa, expresiva y altamente comprometida con el oficialismo.

Su lenguaje corporal tiene tanto protagonismo como sus palabras. Abraza, señala, gesticula, levanta la voz, ríe, se emociona y, como vimos esta semana, también llora.

En política eso puede ser una ventaja y una desventaja al mismo tiempo.

Le permite conectar con quienes prefieren dirigentes sin filtros, pero también provoca que prácticamente cualquier gesto pueda convertirse en noticia.

La diputada que no necesita publicidad

Kattia Calvo ha conseguido construir una presencia política difícil de ignorar.

Tiene experiencia policial, trayectoria sindical y social, paso por el INAMU y ahora ocupa una curul legislativa desde la que defiende con fuerza al oficialismo.

Pero también carga con una serie de controversias que han sido documentadas en investigaciones periodísticas: su salida de la Policía Municipal, los cuestionamientos administrativos, el señalamiento sobre el supuesto consumo de pornografía durante horas laborales y el episodio relacionado con actividades políticas mientras estaba incapacitada.

Todo ello debe analizarse con una regla básica: una acusación no equivale a una condena y un señalamiento periodístico no sustituye una resolución judicial o administrativa.

Mientras tanto, Calvo continúa haciendo lo que mejor parece saber hacer: generar conversación.

Puede hablar de seguridad, narcotráfico y Poder Judicial.

Puede defender al Gobierno.

Puede enfrentarse a sus adversarios.

Puede abrazar y besar a un compañero de bancada.

Puede llorar.

Y, por supuesto, puede convertirse en meme.

Kattia Calvo no será precisamente la diputada más silenciosa del Congreso. Si mantiene este ritmo, los ciudadanos tendrán que llegar a cada sesión con tres cosas: café, paciencia y el celular listo para grabar.