Las carreteras de la Zona Norte del país enfrentan un riesgo que se repite con frecuencia, especialmente durante la noche, el amanecer y el atardecer: la presencia de animales domésticos y de granja que deambulan sin control por las vías públicas.
Caballos, vacas, perros y otros animales pueden convertirse en un obstáculo mortal para conductores de automóviles y motociclistas, quienes en muchas ocasiones se encuentran con ellos de manera repentina y cuentan con muy poco tiempo para reaccionar.
Uno de los casos más recientes ocurrió este martes, cuando Heiner Baltodano Rivas, vecino de Upala, perdió la vida luego de que la motocicleta que conducía colisionara contra una vaca que se encontraba en la vía.
El hecho vuelve a poner sobre la mesa una problemática que afecta particularmente a comunidades de tradición ganadera de la Zona Norte, donde es común que animales escapen de las fincas y terminen en caminos vecinales, carreteras nacionales y otras rutas de alto tránsito.
Una tragedia que ya se ha repetido
El fallecimiento de Baltodano no constituye un hecho aislado.
Meses atrás, Stiven Molina Cruz, vecino de Guatuso de Alajuela, murió después de que la motocicleta en la que viajaba chocara contra un caballo que se encontraba en la vía.
Este tipo de accidentes representa un riesgo especialmente elevado para los motociclistas. Una colisión contra un animal de gran tamaño puede provocar que el conductor pierda el control, salga expulsado de la motocicleta y sufra lesiones graves o mortales.
Además, los animales pueden desplazarse de manera impredecible. Un conductor que intenta esquivarlos de forma repentina también puede terminar invadiendo el carril contrario, salirse de la carretera o impactar contra otro vehículo.
Un problema que requiere mayor responsabilidad
La actividad ganadera es una parte importante de la economía y de la identidad de la Zona Norte, pero precisamente por la gran cantidad de fincas existentes en la región, las autoridades y propietarios deben extremar las medidas para impedir que los animales lleguen a las carreteras.
La responsabilidad no recae únicamente en quienes conducen. Los propietarios y encargados de los animales tienen el deber de mantenerlos bajo control y evitar que representen un peligro para terceros.
La presencia de una vaca, caballo u otro animal de gran tamaño sobre una carretera puede generar consecuencias para varias personas, además del propio propietario: conductores, pasajeros, peatones y otros usuarios de la vía.
¿Qué hacer si aparece un animal?
Ante la presencia de un animal en carretera, especialistas en seguridad vial recomiendan aumentar la atención y reducir la velocidad, particularmente durante las horas de menor visibilidad.
Entre las principales recomendaciones están:
- Reducir la velocidad al circular por sectores donde exista presencia frecuente de animales.
- Mantener especial atención durante la noche, el amanecer y el atardecer.
- Evitar utilizar luces largas de manera que puedan desorientar al animal.
- Si la colisión resulta inevitable, sujetar firmemente el volante, frenar y mantener la dirección del vehículo, evitando maniobras bruscas que puedan provocar una salida de la vía.
- Mantener una distancia de seguridad que permita reaccionar ante un obstáculo inesperado.
- En caso de accidente, activar las luces de emergencia y señalizar adecuadamente el sitio.
- Solicitar asistencia de los servicios de emergencia cuando existan personas heridas.
Una alerta para conductores y propietarios
Los accidentes provocados por animales sueltos no son exclusivos de la Zona Norte y constituyen un problema de seguridad vial en distintas regiones. Sin embargo, en territorios con una fuerte actividad ganadera, como Upala, Guatuso, San Carlos y otros sectores de la región, el riesgo puede incrementarse.
Más allá de las cifras, detrás de cada accidente existe la posibilidad de una familia afectada por una tragedia que, en determinadas circunstancias, pudo haberse evitado.
La muerte de Stiven Molina Cruz y ahora la de Heiner Baltodano Rivas vuelve a poner una advertencia sobre las carreteras de la región: un animal suelto puede aparecer en cuestión de segundos y convertir un recorrido cotidiano en una tragedia.
Por ello, el llamado es doble: a los conductores, para circular con mayor precaución en zonas donde existe presencia de ganado y animales, y a los propietarios, para mantenerlos adecuadamente encerrados y bajo vigilancia.
Evitar que un animal llegue a la carretera puede significar evitar una muerte.
