El periodista Camilo Rodríguez habría visitado en al menos tres ocasiones la vivienda que anteriormente habría sido utilizada por el conocido delincuente de apellido Arias, alias “Diablo”, y una persona identificada con el alias de “Tan”, según señalamientos que circulan en redes sociales.
De acuerdo con la denuncia, durante esas visitas Rodríguez habría utilizado las paredes del inmueble para realizar diferentes grafitis, en los cuales escribió nombres de personas que él mismo señala públicamente como presuntos narcotraficantes, abogados vinculados con estructuras criminales y otras personas que, según sus propias afirmaciones, continuarían operando o vinculadas a actividades ilícitas.
Las imágenes de las paredes han generado cuestionamientos debido a que el inmueble, relacionado con una figura que durante años estuvo bajo la lupa de las autoridades por presuntos vínculos con el crimen organizado, terminó convertido en una especie de mural improvisado con nombres y acusaciones.
Rodríguez ha mantenido durante los últimos años una exposición pública de nombres de personas que, según sostiene, tendrían algún tipo de relación con redes de narcotráfico o estructuras criminales. Incluso existen publicaciones en las que se recoge su trabajo y sus señalamientos sobre supuestos “narcoabogados” y otros actores que, según afirma, permanecen activos. (Diario Ya CR?)
Sin embargo, una cosa es realizar señalamientos periodísticos y otra intervenir físicamente una propiedad. Por ello, el punto que genera mayor controversia es determinar si Rodríguez efectivamente fue quien realizó los grafitis y, de ser así, si contaba con autorización del propietario del inmueble.
Hasta el momento, los señalamientos sobre la autoría de las pintas deben ser considerados como una acusación y no como un hecho judicialmente comprobado.
El caso también abre una discusión sobre los límites entre la investigación periodística, la denuncia pública y la intervención de espacios privados. Si los nombres plasmados en las paredes corresponden a personas reales, cualquier acusación sobre su presunta participación en actividades delictivas debería sustentarse en investigaciones, resoluciones judiciales o documentación verificable.
La vivienda, que quedó vinculada públicamente con el pasado criminal de alias “Diablo”, vuelve así al centro de la atención, esta vez no por un operativo policial, sino por los grafitis y los nombres que aparecen escritos en sus paredes.
Fuente: Sucesos CR
