El diputado Ariel Robles Barrantes aseguró que no se alegra por la condena impuesta a Yendry Quirós, quien deberá cumplir un mes de prisión por las amenazas dirigidas contra el legislador.
Robles señaló que, más allá del resultado judicial, lamenta que una situación de este tipo haya tenido que llegar hasta los tribunales y que no se encontrara una salida mediante el diálogo antes de que las diferencias escalaran.
Según explicó, en su momento se le pidió a Quirós que hiciera un llamado a la paz y que se retractara de las expresiones que habían generado la controversia, pero este habría decidido no hacerlo.
El diputado sostuvo que el conflicto pudo haberse manejado de otra manera si hubiese existido disposición para conversar y buscar una solución sin recurrir a la confrontación.
“Yo no me alegro de que una persona vaya a prisión”, es el mensaje que ha transmitido Robles, quien insiste en que la condena no debe interpretarse como un triunfo personal, sino como el desenlace de un proceso que, a su criterio, pudo evitarse.
Robles también lamentó que la falta de diálogo termine llevando los conflictos políticos y personales hasta escenarios de violencia o amenazas, en lugar de utilizar mecanismos de conversación y entendimiento.
El caso vuelve a poner sobre la mesa el creciente nivel de confrontación que se vive en el debate público costarricense, donde las diferencias políticas han adquirido, en algunos casos, un tono cada vez más agresivo.
Para el legislador, defender posiciones políticas no debería significar cruzar la línea hacia las amenazas, la intimidación o la violencia. Al mismo tiempo, considera fundamental que quienes ocupan cargos públicos tengan la disposición de escuchar, conversar y buscar soluciones antes de que los conflictos terminen en los tribunales.
La condena contra Quirós marca así el cierre judicial de un episodio que comenzó con fuertes señalamientos y terminó con una sanción de prisión, pero que deja abierta una discusión más amplia: ¿cuánto conflicto podría evitarse si, antes de las amenazas y las denuncias, existiera verdadera voluntad de sentarse a conversar?
