SAN CARLOS, COSTA RICA — En una transmisión en vivo cargada de profunda impotencia y un dolor desbordante, Diego Arturo Salas Vargas rompió en llanto ante sus seguidores al reaccionar a las recientes declaraciones de su hermana, la exalcaldesa de San Carlos, Karol Salas Vargas. Con la voz quebrada por el luto y el peso de una polémica pública que parece no tener fin, Diego encaró la narrativa vertida sobre su relación materna y la agonía que rodea el descanso final de su madre, doña Lidia Vargas Espinoza.
«Karol, tal vez no fui el mejor hijo, pero tengo derechos», exclamó entre sollozos, reflejando el dolor de ver expuestas en la luz pública las íntimas diferencias familiares tras el deceso de su progenitora.
Durante la transmisión, Salas desmintió de manera categórica las versiones que sugieren un desinterés de su parte durante la enfermedad de doña Lidia. Con el rostro desencajado por la aflicción, aseguró que intentó en múltiples ocasiones estar al lado de su madre en sus momentos más vulnerables, pero que fue la propia exalcaldesa quien le impidió el paso y bloqueó todo acercamiento.
«Karol, usted no tiene sentimientos», sentenció con lágrimas en los ojos, al tiempo que prometió exponer su versión de los hechos con pruebas en mano para demostrar que nunca dejó de amar a su madre ni de buscar la manera de asistirla mientras luchaba por su salud.
Un drama familiar que mantiene paralizadas las honras fúnebres
Esta sentida reacción surge en medio de un insólito y cruento conflicto legal y emocional que mantiene el cuerpo de doña Lidia retenido en la Sección de Patología Forense del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), en San Joaquín de Flores, Heredia. A más de 16 días de su fallecimiento en el Hospital San Carlos —ocurrido el pasado 24 de agosto—, la familia no ha podido darle el último adiós.

el plano legal, la representación de la exjerarca, a cargo del abogado Javier Carbajal Molina, señala que el ambiente de constante agresividad ha imposibilitado alcanzar un punto de encuentro, indicando que Diego Salas rehusó dialogar directamente para la recepción de los restos a pesar del poder legal gestionado.
La magnitud de este drama ha trascendido los estrados judiciales del Juzgado Penal, la Fiscalía y el Juzgado de Familia de San Carlos, llegando incluso a la Casa Presidencial, donde la presidenta Laura Fernández confirmó tener conocimiento de la situación y se comprometió a solicitar un informe formal al director del OIJ, Maicol Soto.
Mientras los cruces de acusaciones, denuncias y recursos paralizan las decisiones judiciales, la memoria de doña Lidia Vargas Espinoza permanece suspendida en una dolorosa espera, a la expectativa de que el consenso o la justicia permitan, finalmente, el ansiado descanso eterno.
