La abogada trans Guanacaste y saprisista que sueña ser magistrada

¿Qué pasaría si la historia judicial y política de Costa Rica estuviera a punto de presenciar un hito sin precedentes? Desde el corazón de Nandayure, Guanacaste, una voz resuena con fuerza dentro de los pasillos del Poder Judicial: la de la abogada Andrea Zarina Carrillo Torres, conocida en el entorno digital como @legalmentezarina.

Su historia no es solo la de una profesional del derecho, sino la de una búsqueda constante de libertad, paz y propósito. Andrea Zarina no oculta sus grandes aspiraciones, y sus palabras abren un abanico de preguntas e ilusiones sobre el futuro de la representación en el país:

 ¿Una pionera en los estrados? Entre sus metas más sentidas está la de romper esquemas en la judicatura. «Uno de mis sueños es ser la primera jueza trans. ¿Se imagina una magistrada trans? Para mí, que estoy viviendo ese sueño, sería un orgullo. Pero creo que también sería muy lindo para las nuevas generaciones», confesó en una reveladora entrevista con el medio Intertextual.

 ¿Un paso hacia la Asamblea Legislativa? El ámbito judicial podría no ser su único destino. Con la mirada puesta en el impacto social, no descarta incursionar en la política costarricense si encuentra una agrupación alineada con sus principios. Con total naturalidad plantea un desafío a los convencionalismos: «¿Por qué no podría ser la primera diputada trans de Costa Rica?».

Detrás de la profesional decidida hay un viaje profundo de aceptación personal. Andrea Zarina recuerda los días amargos en que los miedos al rechazo social pesaban sobre sus hombros. Hoy, respaldada por la calidez del apoyo familiar y desde la serenidad de su presente, resume su filosofía de vida con una certeza fulminante: «Yo estoy en un punto donde tengo mucha paz, donde tengo mucha estabilidad… Solo tenemos una vida. ¿Cómo voy a desperdiciar mi única oportunidad en la historia para existir siendo alguien que no soy?».

A través de sus redes sociales y su labor diaria, busca mucho más que el éxito personal. Su empeño en visibilizar su realidad responde al deseo de abrir puertas a las futuras generaciones, derribar barreras profesionales y recordar que la empatía es el único camino. Su mensaje final es claro y rotundo: «No somos seres de segunda categoría».

Información del medio acontecer.cr.co