La comunidad de San Vicente de Ciudad Quesada celebró con alegría su fiesta patronal en honor a San Vicente de Paúl

Fotos : Monseñor José Manuel Garita

Ciudad Quesada, 27 de setiembre de 2026 – La comunidad de San Vicente, perteneciente a la Parroquia San Martín de Porres, se reunió este domingo XXVI del Tiempo Ordinario para celebrar con gozo la fiesta patronal en honor a San Vicente de Paúl. La Eucaristía, presidida a las 11:00 a.m., congregó a numerosos fieles que, con espíritu fraterno, dieron gracias a Dios por el testimonio de caridad de este gran santo, patrono universal de todas las obras de caridad.

En su homilía, el celebrante recordó que la vida de San Vicente de Paúl, nacido en Francia en 1581, es un ejemplo luminoso de lo que significa responder con generosidad a la llamada de Dios. Su historia muestra a un hombre que fue descubriendo progresivamente que Dios lo llamaba no solo a anunciar el Evangelio con palabras, sino a hacerlo presente en la vida de los pobres, los enfermos y los abandonados. La celebración de este año cobra un significado especial, pues la Iglesia ha vivido recientemente el cierre del Año Jubilar por los 400 años de la fundación de la Congregación de la Misión, obra fundada por San Vicente en 1625.

El predicador subrayó que la fe tiene que pasar de los labios al corazón y del corazón a las obras. San Vicente no se limitó a hablar de la caridad, sino que organizó iniciativas concretas para atender a los pobres, promovió comunidades dedicadas al servicio y trabajó por una renovación de la vida sacerdotal y de la formación del clero. Su amor a los necesitados no fue simplemente un sentimiento; se convirtió en una forma concreta de vivir el Evangelio, descubriendo que servir al pobre era encontrarse con Cristo mismo. Como lo han recordado los Pontífices, San Vicente fue un verdadero «místico de la caridad», para quien el encuentro con el pobre era un encuentro sacramental con el Señor.

La homilía también hizo un llamado apremiante a la comunidad: la devoción al santo debe expresarse en la solidaridad, en la visita a los enfermos, en la ayuda a las familias que atraviesan dificultades, en la cercanía con los adultos mayores y en un trato verdaderamente humano y fraterno. Se recordó que una comunidad que celebra a San Vicente no puede permanecer indiferente ante las necesidades de sus hermanos; su testimonio invita a no ser una comunidad encerrada en sí misma, sino a prolongar las celebraciones más allá del templo, en los hogares y en cada realidad donde haya un hermano que necesite una presencia cercana.

Al concluir la celebración, los fieles elevaron una plegaria pidiendo a San Vicente de Paúl que ayude a convertir la comunidad en una verdadera comunidad de caridad: «Que nadie que llegue a ella se sienta extraño; que quien sufre encuentre cercanía; que quien está solo encuentre compañía; que quien necesita ayuda encuentre una mano tendida; que quien se ha alejado pueda experimentar una Iglesia que lo recibe con misericordia».

La fiesta patronal de San Vicente se vivió también con actividades comunitarias que incluyeron comidas típicas y expresiones culturales, reflejando el espíritu de fraternidad que caracteriza a esta comunidad de Ciudad Quesada.

¡San Vicente de Paúl, ruega por nosotros!