El jerarca Gabriel Aguilar ordenó traslados al CACCO entre gritos y vejaciones, según video oficial.
San José, 30 sep : Un video publicado por el propio Ministerio de Justicia y Paz desató este miércoles la condena de la Defensoría de los Habitantes, que calificó como tratos humillantes y gritos del ministro Gabriel Aguilar contra personas privadas de libertad.
En redes también los ciudadanos calificaron el aspaviento del ministro como de circo barato y oportunismo del jerarca por el mando que ostenta. “Matonismo” y cero autoridad.
Las imágenes, difundidas el 29 de setiembre en las redes sociales de la institución bajo el título «Los Jachudos van directo al CACCO», muestran al jerarca dando gritos, humillando públicamente a los reclusos y ordenando su traslado inmediato al Centro de Alta Contención (CACCO), sin respetar los protocolos técnicos y legales.
«Las conductas verbales violentas y vejaciones, la colocación forzada de personas privadas de libertad en el suelo y la clasificación estigmatizante mediante vocabulario denigrante constituyen una vulneración directa a la dignidad humana», señaló la Defensoría en un comunicado.
El órgano defensor fue enfático al recordar que la reubicación en regímenes de máxima seguridad no puede depender del «arbitrio o al impulso de una autoridad política». Según la Circular N.º 1-2026 del Instituto Nacional de Criminología y el Decreto Ejecutivo N.º 45174-JP, estas decisiones requieren valoración profesional y objetiva de los órganos técnicos de Adaptación Social.
«Las acciones del Ministro violentan flagrantemente estas disposiciones y los compromisos internacionales de Costa Rica en materia de Derechos Humanos», agregó la institución.
La Defensoría exigió al jerarca cesar de inmediato las prácticas de «exposición pública y hostigamiento» en plataformas digitales, así como suspender los traslados al CACCO que no cuenten con debido proceso técnico.
«La función penitenciaria debe regirse bajo criterios técnicos, científicos y de legalidad, orientados a la reinserción social, nunca bajo lógicas de humillación o amedrentamiento», concluyó.
