La nueva prisión de Alta Contención contra el Crimen Organizado contempla fuertes controles de seguridad, visitas restringidas, vigilancia constante y medidas especiales para el manejo de reclusos considerados de alta peligrosidad.
La presidenta de la República, Laura Fernández, visitó las instalaciones del nuevo Centro de Alta Contención contra el Crimen Organizado (CACCO), una cárcel diseñada para mantener bajo estrictas medidas de seguridad a personas vinculadas con delitos graves.
El modelo penitenciario contempla un régimen de disciplina rigurosa, con uniformes color naranja, restricciones para las visitas y controles permanentes dentro de los módulos. Según las características descritas de las instalaciones, los privados de libertad podrán salir de sus celdas durante una hora al día para tomar el sol.
Uno de los aspectos más llamativos es la vigilancia continua. Las luces permanecerán encendidas las 24 horas y los movimientos de los reclusos estarán sujetos a supervisión desde pasarelas por las que circularán oficiales penitenciarios.
El sistema también contempla celdas de aislamiento para quienes incumplan las reglas establecidas. Estas instalaciones, según la descripción proporcionada, no permitirían el ingreso de luz solar, una condición que plantea interrogantes sobre las condiciones de reclusión y la aplicación de las normas penitenciarias.
Celdas colectivas y controles de acceso
En los módulos se prevé alojar hasta 65 privados de libertad por celda, quienes dormirán en camarotes fabricados por los propios reclusos. El centro contará además con un consultorio médico para atender a la población penitenciaria sin necesidad de trasladarla fuera del recinto para recibir atención básica.
El ingreso de visitantes y funcionarios estará sujeto a cinco filtros de seguridad y al uso de escáneres, como parte de los controles destinados a impedir la entrada de objetos prohibidos.
Otra de las particularidades será el uso de números de identificación en lugar de nombres en las listas internas de los reclusos, una medida que busca reforzar el control y la identificación dentro del centro.
Fuerzas especiales y vigilancia armada
La seguridad del CACCO incluirá personal policial con el rostro cubierto mediante pasamontañas, con el propósito de proteger su identidad ante posibles amenazas o represalias.
También se contempla la participación de unidades especiales, entre ellas la Unidad Especial de Intervención (UEI), vinculada al Ministerio de la Presidencia, y la Unidad Especial de Apoyo (UEA) de la Fuerza Pública. Estas fuerzas, junto con francotiradores ubicados en puntos estratégicos, reforzarán la vigilancia desde los fortines.
En los alrededores del complejo, oficiales penitenciarios realizarán patrullajes en vehículos equipados con armamento pesado, incluidas ametralladoras M60.
Ante eventuales motines, los protocolos descritos contemplan el empleo de gases lacrimógenos y balas de goma para recuperar el control de las instalaciones.
Traslado de reclusos de alta peligrosidad
El traslado de personas condenadas por delitos como sicariato, narcotráfico, violación, homicidio, corrupción, legitimación de capitales y asaltos contará con la participación de varias instituciones de seguridad del Estado.
En los operativos intervendrán oficiales de la Fuerza Pública, el Servicio de Vigilancia Aérea, el Grupo de Operaciones Especiales (GOPES) del Servicio Nacional de Guardacostas, la Policía de Fronteras, la Policía de Control de Drogas y la Policía Penitenciaria del Ministerio de Justicia y Paz.
La participación conjunta de estos cuerpos permitirá coordinar los desplazamientos y reforzar las medidas de seguridad durante el traslado de los privados de libertad.
El CACCO representa una nueva apuesta del Gobierno por concentrar a personas vinculadas con estructuras criminales bajo un régimen de mayor control. Su funcionamiento también pondrá sobre la mesa el desafío de conciliar la seguridad penitenciaria con las obligaciones legales relacionadas con la salud, la dignidad y los derechos fundamentales de las personas privadas de libertad.
