La carta pública del diputado Ariel Robles Barrantes, dirigida a la diputada Kattia Calvo, luego de que esta lo llamara “drogadicto” durante una intervención en el Plenario Legislativo, ha generado comentarios en redes sociales, donde usuarios destacan el tono de su respuesta y la decisión de no recurrir a insultos personales.
En su mensaje, Robles cuestionó los calificativos utilizados por Calvo y respondió con una reflexión sobre el respeto, los estigmas relacionados con el consumo de drogas y la responsabilidad de las autoridades frente al narcotráfico y el lavado de dinero.
La publicación ha provocado reacciones de personas que elogian la manera en que el legislador abordó el enfrentamiento, resaltando su serenidad, educación y forma de argumentar frente a los señalamientos recibidos.
Uno de los puntos centrales de la carta es la decisión de Robles de no utilizar contra la diputada los cuestionamientos relacionados con las informaciones publicadas sobre su entorno familiar. En cambio, expresó que no pretendía alimentar el odio ni utilizar una situación familiar para devolver los ataques.
“Pero en casa: ¡no somos igual que usted!”, escribió el ex legislador en uno de los pasajes más contundentes del mensaje.
Robles también sostuvo que la lucha contra la inseguridad debe concentrarse en las estructuras del narcotráfico, el lavado de dinero y la corrupción, en lugar de limitarse a estigmatizar a las personas por el consumo de drogas.
Al final de su carta, el diputado expresó sus deseos de recuperación familiar para Calvo y planteó una reflexión sobre las consecuencias de los discursos de odio y los vínculos que, según su argumento, algunos políticos han mantenido históricamente con figuras relacionadas con el crimen organizado.
La controversia vuelve a colocar en el centro del debate el tono de las discusiones en el Congreso y los límites del enfrentamiento político entre representantes populares.
Carta pública de Ariel Robles Barrantes a la diputada Kattia Calvo
Respetada Señora:
Reciba un saludo cordial. El pasado lunes, en el Plenario, usted me llamó drogadicto durante su ejercicio de control político. Esto ocurrió después de una serie de otros calificativos que hablan más de usted que de mí. Doña Kattia, tengo menos años que usted y menos experiencia en la vida. Supongo que los años le han dado una sabiduría que le permite ver con claridad quién es usted como persona.
En mi caso, lo que he caminado es suficiente para saber quién quiero ser y quién no. He caminado lo suficiente para saber dónde están mis luchas, es por eso que en mi vida no vivo con odios, ni rencores. Mi mamá es una señora amorosa y respetuosa, a quien le duele, como a cualquier persona, que se ofenda a un hijo de manera indebida y sin justificación. Como lo ha hecho usted con nuestro hogar cada vez que puede. Pero en casa: ¡no somos igual que usted!
Nunca he entrado en el debate mítico sobre el consumo de las drogas porque no me gustan los estigmas ni fomentar señalamientos. Tengo claro que los verdaderos problemas son los narcos, los lavadores de dinero y los políticos corruptos. Si a los de arriba y a los poderosos no se les toca con mano firme, de nada sirve andar ofendiendo a otras personas. Pero bueno, no consumo drogas, ni fumadas, ni tomadas, ni en supositorios. Pero enfocarse solo en el consumo no saca a nadie de una crisis de seguridad. Es un sin sentido atacar más a alguien por su consumo mientras se le quita la plata a quienes capturan a los grandes líderes narco.
Ante las noticias que se han publicado sobre un aparente vínculo de un hijo suyo con el consumo de drogas y los posibles señalamientos sobre su presunta venta ilegal, podría decir muchas cosas. Podría ponerme a su nivel y señalar:
- Usted no logró ni enseñar a su hijo y viene a aleccionar al resto.
- Cuando describía en plenario los efectos de las drogas, estaba describiendo a su familia. ¡Qué hipócrita!
- ¿Qué otras cosas están por salir de su vida oculta? Porque usted y yo sabemos que aún falta. Tal vez en la comisión de derechos humanos, si me llevan, podríamos hablarlo.
Sin embargo, no lo voy a hacer. No voy a jugar con el estigma y el odio, como usted lo hizo. Sé que usted es mamá y que, al igual que a la mía, le deben doler los señalamientos que se hagan. Supongo que aún más cuando parecieran ser reales.
Lamento mucho su situación familiar. Aquí no vamos a desearle revanchas a nadie. Por el contrario, le deseo una recuperación familiar y, de corazón, espero que usted logre canalizar mejor sus emociones y que esa rabia que lanza en el Plenario pueda utilizarla para recuperar su tejido familiar y sacar a sus seres amados de los caminos dolorosos que representan ese mundo en el que parecen estar.
Ojalá usted logre ver que posiblemente él llegó a ese camino porque, en el pasado, políticos se vincularon con los criminales con corona y les dejaron hacer lo que quisieran. Políticos que compartían fiestas y fotografías con esos líderes del narcotráfico o del lavado de dinero. Esa historia se repite, doña Kattia. Solo cambian los actores y muchos hijos más de otras madres corren riesgo de caer en posibles historias como la suya.
De verdad, ojalá usted logre recuperar a su familia. Le deseo lo mejor en ese sentido y lamento mucho que hoy usted y su hijo estén recogiendo el malestar que han sembrado con discursos de odio durante estos meses.
Sin más,
Ariel Robles Barrantes
