? Moín, Limón | 7 de julio, 2025
Por Gerardo Quesada A.
En un acto que pone en jaque la imagen del sector agrícola costarricense, la Policía de Control de Drogas (PCD) decomisó 598 cilindros de cocaína ocultos dentro de yuca, posiblemente proveniente de la Zona Norte del país, en un contenedor con destino a Róterdam, Países Bajos. La incautación, de aproximadamente 156 kilos, fue realizada en la Terminal de Contenedores de Moín, gracias a operaciones de inteligencia, escaneo y apoyo canino.
El hallazgo ha generado indignación, no solo por la forma quirúrgica en que se manipuló el producto —extrayendo la carnosidad del tubérculo para insertar la droga—, sino también por la opacidad con la que las autoridades manejan estos casos. No se sabe qué empresa exportadora estaba detrás del cargamento, ni el origen preciso de la yuca. Lo que sí parece claro es que provino de una planta empacadora con infraestructura y personal capacitado, ubicada probablemente en San Carlos, Pital, Fortuna o Chachagua.
Durante años, la sociedad ha sido testigo de decenas de decomisos similares, en cargamentos de piña, banano y yuca, sin que se revelen nombres de empresas involucradas ni el destino judicial de estos casos. “Los procesos se diluyen, se enfrían, y simplemente desaparecen del ojo público”, señalan vecinos y sectores productivos preocupados.
“La ciudadanía ya no quiere comunicados herméticos. Exigimos saber qué pasa con estos cargamentos: ¿Se investigan? ¿Hay detenidos? ¿Quién los exportó? ¿A qué planta pertenece la yuca?”, reclamó un productor de la zona bajo anonimato por temor a represalias.
Puerto de Moín: punto neurálgico del tráfico internacional
Este decomiso se suma a una larga lista de incautaciones realizadas en Moín bajo la Operación Soberanía, que ha logrado detectar más de 13 toneladas de cocaína en lo que va del 2024. Las autoridades han intensificado la vigilancia mediante tecnología de escaneo, cámaras, operativos permanentes y colaboración con agencias extranjeras.
Sin embargo, la falta de transparencia en torno a los responsables dentro del país mina la confianza y levanta sospechas sobre un posible encubrimiento o ineficiencia institucional.
Sector exportador en la mira
El Ministerio de Seguridad ha hecho un llamado urgente a las plantas empacadoras y exportadores para que refuercen sus controles internos, pues cada cargamento contaminado no solo es una amenaza a la seguridad nacional, sino también un golpe a la reputación del país como productor agrícola.
En 2023, Costa Rica decomisó más de 71 toneladas de droga, siendo Moín el punto más recurrente. Cerca del 40% de estas incautaciones ocurrieron en puertos marítimos, especialmente en contenedores de productos frescos.
La situación exige más que decomisos: requiere investigaciones reales, resultados judiciales concretos y responsabilidades claras. La sociedad y los sectores honestos del agro demandan respuestas. Porque detrás de cada yuca contaminada, hay una cadena de complicidades que no puede seguir intacta.

