El Colegio de Profesionales en Nutrición (CPN) hace un llamado a las familias costarricenses para prestar especial atención a la alimentación infantil durante el período de vacaciones, cuando los niños y niñas permanecen más tiempo en casa y experimentan cambios importantes en sus rutinas.
Julio, 2025. El Colegio de Profesionales en Nutrición (CPN) hace un llamado a las familias costarricenses para prestar especial atención a la alimentación infantil durante el período de vacaciones, cuando los niños y niñas permanecen más tiempo en casa y experimentan cambios importantes en sus rutinas.
Según explica la Dra. Angie Jiménez Castro, especialista en Nutrición Pediátrica y vocera del CPN, las vacaciones pueden alterar los horarios y hábitos alimentarios de los menores, favoreciendo el consumo excesivo de productosultra procesados, la omisión de comidas principales y el aumento del “picoteo” con productos poco nutritivos.
“Es común que los niños se despierten más tarde, omitan el desayuno o consuman snacks con alto contenido de azúcar, sal y grasa. Esto afecta su metabolismo, su apetito lo que se complica con la reducción de la actividad física”, indicó Jiménez, también fundadora de la Asociación Costarricense de Nutrición Pediátrica, ASONUTPED.
Durante este período, se recomienda priorizar alimentos frescos y naturales como frutas, vegetales, proteínas magras (huevo, pescado, pollo, leguminosas), carbohidratos complejos (avena, papa, arroz integral, tortilla de maíz) y grasas saludables (aguacate, nueces, semillas y aceite de oliva).
Asimismo, es fundamental mantener una estructura de comidas, con tres tiempos principales y una o dos meriendas saludables, idealmente sin pantallas y en un ambiente tranquilo que favorezca una relación más consciente con la comida.
Entre las meriendas recomendadas destacan: yogur natural con frutas o granola casera, batidos con leche y frutas, sándwiches integrales con aguacate o huevo duro, lechuga y tomate, o bien fruta picada con mantequilla de maní natural y palitos de vegetales con hummus o aderezos con aceite de oliva.
La especialista también advierte sobre errores comunes en las familias, como reemplazar comidas por snacks, permitir el consumo habitual de bebidas azucaradas, o usar la comida como premio, lo que afecta la relación emocional de los niños con los alimentos.
Una estrategia clave es involucrar a los menores en la preparación de comidas, la elección de frutas o la organización del menú semanal. “Lo que no se tiene en la casa, no se consume. No se trata de prohibir, sino de enseñar a elegir y moderar”, señaló Jiménez.
Evitar el exceso de ultra procesados es más fácil si se dispone de opciones saludables listas y visibles. Por ejemplo, frutas picadas, pan de banano casero, barritas de queso, nueces, batidos o galletas caseras.
El Colegio enfatiza que una buena alimentación no solo nutre el cuerpo, sino que también fortalece los vínculos familiares. Compartir tiempos de comida, cocinar en familia y crear momentos agradables alrededor de la mesa puede dejar enseñanzas valiosas en la niñez.
“Estas vacaciones pueden ser una oportunidad para enseñar con el ejemplo, disfrutar en familia y sembrar hábitos saludables que perduren. Alimentarse bien no significa complicarse, sino volver a lo básico: comida real, momentos compartidos y mucho cariño”, concluyó Jiménez.

