El teléfono celular del exmagistrado y exfiscal general Celso Gamboa podría convertirse en la clave para revelar una red criminal con operaciones dentro y fuera de Costa Rica. Mientras el exjerarca permanece en prisión preventiva en el módulo de máxima seguridad de La Reforma, la DEA analiza minuciosamente los datos almacenados en su dispositivo móvil, decomisado al momento de su captura.
Aunque el proceso de extradición aún está en curso, el Ministerio Público costarricense sigue con atención los pasos de la agencia estadounidense. Las autoridades nacionales consideran que el contenido del teléfono puede ofrecer evidencia valiosa para abrir nuevas líneas de investigación sobre presuntos colaboradores o cómplices con base en suelo costarricense.
Una estrategia basada en tecnología forense
El análisis del dispositivo, que se encuentra bajo custodia de los laboratorios forenses de la DEA, tiene como objetivo identificar comunicaciones, archivos, registros financieros y posibles rutas del tráfico ilícito de drogas. Más allá del contenido inmediato, los metadatos del celular podrían revelar patrones de movimiento, contactos frecuentes y conexiones internacionales.
Los resultados podrían derivar en nuevas órdenes judiciales. La legislación estadounidense permite, a partir de estas pruebas, la emisión de warrants que autoricen allanamientos, congelamiento de cuentas, detenciones o incluso solicitudes de extradición adicionales. Las autoridades ticas ya anticipan la posibilidad de colaborar si se identifican ciudadanos o residentes costarricenses involucrados.
Fiscalía costarricense, expectante ante posibles implicaciones locales
Desde la perspectiva del Ministerio Público, la cooperación con la DEA es una herramienta estratégica para identificar posibles ramificaciones del caso dentro del país. Aunque Costa Rica no tiene acceso directo al teléfono, las relaciones bilaterales vigentes permiten intercambiar información relevante para procesos penales nacionales.
Esta práctica no es nueva. En otros casos de crimen organizado transnacional, la Fiscalía ha iniciado investigaciones internas a partir de pruebas compartidas por agencias internacionales, especialmente en delitos relacionados con narcotráfico, legitimación de capitales y corrupción.
Riesgos para terceros implicados
La investigación se mueve en dos frentes: uno judicial, con el proceso de extradición en marcha, y otro técnico, con el análisis del celular como pieza central. Si se confirma la existencia de comunicaciones que impliquen a terceros, estos podrían enfrentar procesos en Costa Rica o incluso acusaciones en Estados Unidos.
Las autoridades han advertido que quienes mantuvieron intercambios sospechosos con Gamboa podrían verse en desventaja si no se presentan voluntariamente. El mensaje es claro: colaborar de manera preventiva podría ofrecer beneficios en un eventual proceso judicial.
Un caso que pone a prueba la institucionalidad
El caso Gamboa plantea una prueba significativa para la institucionalidad costarricense. Que un exfuncionario de tan alto perfil sea vinculado a delitos de tráfico

