Diablo operaría en la frontera nica comprando conciencias y con perfil bajo

Criminal opera en silencio”: Narco conocido como “Diablo ” domina la franja fronteriza entre Costa Rica y Nicaragua, protegido por el silencio del régimen nicaragüense, destacan medios nicaragüenses como Diario la Prensa

Zona Norte, Costa Rica. En los caminos polvorientos, fincas aisladas y pasos ilegales que serpentean entre Costa Rica y Nicaragua, se mueve con cautela pero con poder un personaje conocido como “Diablo ”, también llamado por algunos lugareños como “alias Diablo”, un alias que refleja tanto su crueldad como su temida influencia. Bajo un perfil bajo y estrategias de infiltración comunitaria, este narcotraficante ha construido un imperio criminal transfronterizo, consolidando su presencia en una de las regiones más vulnerables y menos controladas del país.

Un narco con rostro invisible, pero con manos en todas partes

Diablo no es un narco de redes sociales ni de lujos ostentosos. Su estrategia es más meticulosa y calculada: mantenerse lejos del radar público, pero siempre presente en el comercio ilegal de drogas, tráfico de armas, contrabando, trata de personas y tráfico de fauna silvestre. Las autoridades costarricenses lo tienen fichado desde hace años, pero su extradición o captura ha resultado compleja debido a que cruza libremente la frontera hacia Nicaragua, donde es protegido por el silencio institucional.

Fuentes de inteligencia costarricense confirman que su base de operaciones se ha movido entre territorios nicaragüenses cercanos al río San Juan, Boca de Sábalo, San Carlos (Nicaragua) y El Castillo, áreas donde la presencia policial del régimen de Ortega es escasa o deliberadamente ausente.

“Sabemos que se mueve entre casas seguras en fincas ganaderas y comunidades rurales del lado nica. Tiene contactos en ambos países, paga con armas, dinero y hasta con favores políticos locales. Aquí la gente no habla, por miedo o por lealtad”, indicó una fuente policial costarricense bajo anonimato.

Comprando lealtades con billetes, seguridad y promesas

Una de las tácticas más efectivas de Diablo ha sido comprar la lealtad de comunidades fronterizas. En sectores de Cutris, Santa Rosa de Pocosol, Medio Queso, Las Tablillas y Boca Tapada, se ha documentado la entrega de dinero en efectivo a familias vulnerables, así como distribución de alimentos, medicamentos, tanques de gas y combustible para motores de río.

Estas acciones lo han convertido en una especie de “patrón del pueblo”, que impone su ley sin necesidad de violencia visible, aunque no duda en aplicar castigos ejemplares cuando alguien rompe el silencio.

“Los vecinos saben quién es. Algunos lo respetan, otros lo temen. No es raro ver que cuando alguien nuevo llega preguntando demasiado, aparece ‘el aviso’ de que se cuide”, afirma un líder comunal de la Zona Norte.

Nicaragua: tierra segura para el narco

Lo más alarmante es que Nicaragua no muestra ninguna intención de capturarlo. A pesar de las alertas emitidas por Costa Rica y la creciente preocupación de agencias internacionales, el régimen de Daniel Ortega ha ignorado las investigaciones o incluso ha negado la existencia del Magiodón en su territorio.

Este silencio se explica por varios factores:

  • Falta de cooperación bilateral real en temas de seguridad fronteriza.
  • Prioridades políticas del régimen de Ortega, más enfocadas en vigilar a opositores que en combatir el narcotráfico.
  • Complicidad o desinterés deliberado de ciertos mandos medios que prefieren mirar para otro lado a cambio de beneficios.

El resultado es un corredor criminal casi libre desde el Caribe hasta la frontera con Nicaragua, en el que El Magiodón actúa como dueño absoluto.

Aumenta la presión, pero sin resultados visibles

Las autoridades costarricenses han intensificado operativos en la franja norte, especialmente en Los Chiles, Upala, Guatuso y La Cruz, donde el narcotráfico ha dejado huellas claras: aumento de homicidios, presencia de armas de grueso calibre, tala ilegal y expansión del cultivo de marihuana en zonas aisladas.

Pese a estos esfuerzos, el principal obstáculo sigue siendo el libre movimiento del Magiodón entre ambos países. Cada vez que las autoridades ticas estrechan el cerco, él simplemente cruza la línea fronteriza y desaparece del radar, protegido por la inacción del gobierno vecino.

La otra víctima: el ambiente y la soberanía

Además del impacto en la seguridad, el crimen organizado liderado por El Diablo también ha afectado gravemente los ecosistemas. Para abrir rutas clandestinas, su red ha talado bosques, destruido humedales y contaminado fuentes de agua, incluso dentro de áreas protegidas como la Reserva Biológica Indio Maíz (Nicaragua) y sectores cercanos al Refugio Nacional de Vida Silvestre Caño Negro (Costa Rica).

Esta situación pone en riesgo no solo la biodiversidad, sino también la soberanía nacional, ya que Costa Rica no puede actuar militarmente en suelo nicaragüense y depende exclusivamente de la buena voluntad de un régimen que, en este caso, brilla por su ausencia.

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¿Quién detiene al Diablo?

La pregunta queda en el aire: ¿quién frenará a El Magiodón? Mientras no exista cooperación regional, ni presión internacional para que Nicaragua actúe, la franja fronteriza seguirá siendo un paraíso para el crimen. Un territorio donde, según testigos, “el Diablo no necesita esconderse, porque todos saben quién manda”.

Las autoridades costarricenses han hecho un llamado a la comunidad internacional para aumentar la presión diplomática y la vigilancia satelital en la zona, así como promover proyectos sociales que reduzcan la dependencia de estas comunidades hacia el crimen organizado.

Por ahora, El Magiodón sigue libre, cruzando el río cuando le da la gana, imponiendo su ley entre el miedo y la necesidad.