Le arreglan los dientes a Rosario Murillo con edición para Aniversario de la Revolución

Sandinismo intensifica su propaganda con una Rosario Murillo retocada digitalmente rumbo al 19 de julio

Managua — A pocos días del 46.º aniversario de la Revolución Sandinista, la maquinaria de propaganda del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo ha intensificado su presencia mediática. Esta vez, el rostro que inunda los medios oficialistas es el de Murillo, pero no el que se ve en sus apariciones públicas, sino una versión visiblemente editada, rejuvenecida y alejada de la realidad.

En afiches, banners y publicaciones digitales como las de Prensa Popular, una plataforma creada por el propio oficialismo, la vicepresidenta luce con la piel tersa, sin arrugas, dentadura perfecta y expresión serena. Sin embargo, esta imagen contrasta fuertemente con las transmisiones oficiales en vivo, donde Murillo aparece con claros signos de desgaste físico, arrugas pronunciadas y pérdida dental evidente.

Según especialistas consultados de forma anónima, la vicepresidenta habría perdido al menos tres piezas dentales en los últimos meses. En algunos videos recientes, se observa una coloración oscura en la encía, lo que ha generado especulaciones sobre una posible infección bucal avanzada o necrosis tisular.

En mayo pasado, durante un acto oficial, Murillo colocó sobre la mesa principal un frasco de spray con propóleo, un medicamento conocido por sus propiedades antimicrobianas y antiinflamatorias, especialmente útil para tratar hongos y llagas bucales. Las imágenes no pasaron desapercibidas y generaron aún más rumores sobre su estado de salud.

El uso de herramientas digitales para modificar la imagen de los líderes no es nuevo en el sandinismo. Ortega ya había sido presentado meses atrás con apariencia rejuvenecida gracias a inteligencia artificial. Ahora, la misma técnica parece haberse aplicado a su esposa y compañera de fórmula, en un intento por mostrar fortaleza, juventud y continuidad en medio de crecientes dudas sobre su condición física.

Este esfuerzo por embellecer digitalmente a la vicepresidenta cobra especial relevancia considerando el plan dinástico del régimen, que apuesta por la sucesión dentro del círculo familiar. Sin embargo, el visible deterioro de Murillo podría alterar ese cálculo político, ya que crece la percepción de que su salud se encuentra en declive acelerado, lo que complicaría una transición planificada hacia sus hijos o herederos políticos.

Mientras el oficialismo insiste en mostrar un liderazgo robusto y rejuvenecido, las imágenes no manipuladas y los rumores médicos apuntan a una realidad distinta: una vicepresidenta cuya salud plantea cada vez más interrogantes sobre el futuro del sandinismo sin Ortega.