Red de lavado operaba con rostro conocido: Edgar Mora y su familia ya estaban en la mira del OIJ
Edgar Mora Durán , habría construido un imperio económico con más de 80 puestos de venta de lotería, cuyo epicentro de ventas mayor inició en la Zona Norte desde hace aproximadamente 6 años y se extendió a la zona de Guanacaste .
Sus locales “ Puesto de Lotería Mora” en todo San Carlos y resto de la Zona Norte habia crecido como las espumas donde también se disponía de maquinitas para juegos y apuestas.
Entre los negocios de Mora figuran puestos de lotería, dos agencias de autos de lujo, una licorera, una librería y hasta una empresa constructora. Todos estos comercios operaban de forma paralela y coordinada, facilitando el ocultamiento del origen real del dinero.
Se desconoce cómo la Junta de Protección Social le vendió lotería a esta empresa por tanto tiempo , si operaba al margen de la ley
Mora Durán estaba bajo la mira de la policía desde hace algunos años por presuntos delitos .
La reciente desarticulación de una red criminal dedicada al lavado de dinero bajo la fachada de loterías legales y clandestinas reveló que Edgar Mora Durán, señalado como cabecilla de la organización investigada en el Caso Tómbola, no es un desconocido para las autoridades judiciales.
Según confirmó el Organismo de Investigación Judicial (OIJ), Mora ya figuraba en los registros policiales desde el año 2019, cuando fue detenido portando droga y un arma de fuego sin los permisos correspondientes. Aunque ese es el único caso directo en su contra que ha trascendido, la sombra de actividades ilícitas lo ha seguido desde entonces.
Lo que más llama la atención de los investigadores es que varios de sus familiares más cercanos también han sido vinculados con actividades criminales. Entre ellos su madre, de apellido Durán, y uno de sus hermanos, quienes fueron arrestados en Nicaragua en 2015 por tráfico de drogas. Luego de quedar en libertad, ambos regresaron a la Zona Norte del país, donde, según la investigación actual, habrían comenzado a colaborar activamente con el clan familiar que se encargaba de blanquear dinero.
El entramado familiar no termina ahí. Otro implicado es el conocido como “Beto Panadero”, tío de Mora, identificado como Durán Cubero. Este hombre reside en Alajuelita y posee un largo historial delictivo relacionado con el robo de vehículos y el narcotráfico. Según la investigación, también ayudaba en la administración de varios puestos de lotería clandestina que operaban en la capital.
Junto a estos cuatro familiares, el OIJ identificó a dos miembros más del entorno cercano de Mora, además de una contadora y un desarrollador web, quienes conformaban el núcleo de ocho objetivos principales de detención ejecutados este jueves en un amplio operativo nacional.
Operación simultánea y decomisos millonarios
En total, el OIJ realizó 24 allanamientos, de los cuales 12 se ejecutaron en el cantón de Guatuso, y los restantes en Alajuelita, San José y Escazú. En este último punto, la organización mantenía una aparente venta de vehículos de lujo, utilizada para camuflar el ingreso de capital proveniente de sus actividades ilícitas.
En paralelo, bajo la dirección funcional de la Fiscalía de Legitimación de Capitales, se ordenó la anotación e inmovilización de 70 propiedades, muchas de ellas inscritas por medio de 24 sociedades anónimas en las que figuraban los imputados. Esta red de empresas fue creada para dar una apariencia legal al patrimonio acumulado.
Además, las autoridades trabajan en el decomiso de 70 vehículos de alta gama, algunos de ellos en poder directo de los sospechosos. Estas unidades tienen valores que superan los ?50 millones cada una y fueron adquiridas mediante maniobras que ahora están bajo análisis financiero.
Una estructura familiar criminal
La investigación del Caso Tómbola sugiere que más allá de una simple agrupación para lavar activos, se trata de una estructura familiar criminal bien organizada, con operaciones que se extendían por la Zona Norte del país, Liberia, Playas del Coco y el Área Metropolitana.
El OIJ no descarta más detenciones ni ampliaciones del caso, pues el rastro financiero detectado involucra a decenas de clientes, prestanombres y entidades aparentemente legales que podrían haber colaborado sin saberlo, o incluso de forma deliberada.
Las autoridades piden colaboración a la ciudadanía para reportar cualquier actividad sospechosa relacionada con la venta de lotería en puntos no autorizados o con movimientos financieros poco claros en negocios de apariencia legítima.

