La terciopelo la más letal del país: crece debate matarla o no matarla

Crece el debate en Costa Rica sobre qué hacer con la serpiente terciopelo, la más letal del país

La serpiente terciopelo (Bothrops asper), también conocida como toboba real, rabo amarillo o tiznada, sigue siendo centro de un fuerte debate en Costa Rica. Mientras ambientalistas y expertos en biodiversidad insisten en no matarlas, muchos agricultores claman por su eliminación ante el riesgo constante de sufrir una mordedura potencialmente mortal.

Esta especie es responsable de más del 50% de los accidentes ofídicos en el país, y su presencia se extiende por gran parte del territorio nacional, desde los bosques húmedos del Caribe y la Zona Norte, hasta el Pacífico central y sur. Se adapta con facilidad a zonas alteradas, e incluso semiurbanas, lo que incrementa el contacto con los humanos.

Una amenaza latente para trabajadores del campo

Para quienes trabajan en fincas y zonas rurales, el peligro es cotidiano. La terciopelo es una serpiente de hábitos nocturnos, que suele esconderse bajo raíces, troncos, piedras o pisos de madera. Puede alcanzar hasta 2,30 metros de longitud y expulsar veneno a más de metro y medio de distancia. Su mordedura, si no es atendida de inmediato, puede provocar graves secuelas o incluso la muerte.

“Uno no quiere matar animales, pero cuando usted se encuentra con una de estas en la finca, no se pone a pensar dos veces. Es cuestión de sobrevivir”, expresó un agricultor de la Zona Norte que ha sufrido la pérdida de ganado y la mordedura de un peón por una serpiente de este tipo.

Ambientalistas piden no matarlas

Por otro lado, biólogos y conservacionistas piden evitar matar a estas serpientes y optar por métodos seguros de control. Destacan que la terciopelo cumple un rol ecológico clave: controla poblaciones de roedores, anfibios e incluso otras serpientes.

“La terciopelo no es agresiva por naturaleza, simplemente se defiende cuando se siente amenazada. Al igual que cualquier otro animal, responde a estímulos, pero lo hace con mayor rapidez y nerviosismo”, indicó un experto del Instituto Clodomiro Picado, centro especializado en serpientes y antivenenos.

Además, subrayan que Costa Rica alberga alrededor de 140 especies de serpientes, de las cuales solo 23 son venenosas. La terciopelo, sin embargo, se ha ganado su fama por su alta tasa de reproducción: una sola hembra puede dar a luz hasta 90 crías en una temporada, lo que complica su control.

¿Convivencia o eliminación?

El dilema es complejo. Por un lado, está la necesidad de proteger la biodiversidad y respetar el papel ecológico de estas especies. Por otro, la vida y seguridad de quienes enfrentan estos reptiles en su entorno laboral y doméstico.

Las autoridades recomiendan que, en caso de un encuentro con una terciopelo, lo mejor es no acercarse ni provocarla. Si se encuentra dentro de una propiedad o zona habitada, lo más adecuado es contactar con personal especializado para su captura y reubicación.

La discusión sigue abierta, y con ella, la necesidad de concientizar, educar y buscar soluciones que equilibren la protección de la vida humana con la conservación de la fauna silvestre.