San José, septiembre 2025. En el norte de Costa Rica, San Carlos late con fuerza gracias a la producción lechera que ha hecho de esta región el epicentro del queso nacional. Allí, la Cooperativa Dos Pinos convierte cada año cerca de 50 millones de litros de leche en queso, un proceso que no solo alimenta, sino que también impulsa empleo, desarrollo y orgullo local.
La planta industrial instalada en esta zona procesa más de 600 mil litros de leche al día, de los cuales uno de cada cuatro litros se destina a quesos. Ese esfuerzo coloca a San Carlos como el verdadero corazón quesero del país.
“Dos Pinos es un pilar económico vital para las comunidades rurales. Solo en compra de leche, la Cooperativa paga diariamente alrededor de ?520 millones de colones a sus asociados, lo que equivale a 1.3 millones de litros. Es un compromiso que garantiza estabilidad a miles de familias productoras y fortalece la economía rural”, destacó Sofía Valverde, gerente de Comunicación y Relaciones Comunitarias.
Más que producción, empleo y futuro
En el plantel sancarleño trabajan unas 600 personas, reflejo del papel de la Cooperativa como generadora de empleo de calidad. Este esfuerzo ha sido reconocido recientemente en el ranking Merco Talento Costa Rica 2025, que resalta a Dos Pinos como una de las organizaciones líderes en atracción y retención de talento humano.
Desde 1993, San Carlos concentra la producción quesera de la Cooperativa. Hoy, esta región no solo es la cuenca lechera más importante del país, sino también un símbolo de tradición, innovación y pertenencia.
La planta cuenta con tecnología de punta: desde la moldeadora de queso fresco automática más grande de Centroamérica hasta líneas de empaque automatizadas que aseguran inocuidad y frescura en cada presentación.
Orgullo cooperativo y sabor nacional
El catálogo de quesos elaborados en San Carlos abarca desde el clásico fresco costarricense hasta variedades internacionales como Manchego y Gouda, donde algunos procesos mantienen el sello artesanal que caracteriza a la marca.
“El modelo cooperativo es una manera de construir país de forma inclusiva. En Dos Pinos transformamos cada litro de leche en progreso y legado para las próximas generaciones”, añadió Valverde.
En una nación que honra sus raíces agrícolas, el queso sancarleño es mucho más que un alimento: es la prueba de lo que una comunidad puede alcanzar con visión compartida, esfuerzo colectivo y un fuerte sentido de identidad.

