Los cuerpos de Wayner Hilander Sequeira García, de 24 años, y Nicolás Daniel Orozco García, de 20, ambos ciudadanos nicaragüenses, fueron entregados este jueves al Consulado de Nicaragua en Costa Rica, tras las diligencias correspondientes de las autoridades judiciales costarricenses.
Los jóvenes perdieron la vida en un túnel de minería ilegal en Crucitas, Cutris de San Carlos, luego de un derrumbe ocurrido a inicios de esta semana. La tragedia volvió a poner en evidencia los riesgos a los que se exponen cientos de personas que ingresan de manera clandestina a los socavones de la zona en busca de oro.
Tras el proceso forense en la Morgue Judicial, los cuerpos fueron trasladados hacia la comunidad de El Castillo, en Río San Juan, Nicaragua, donde familiares, amigos y vecinos se preparan para darles el último adiós.
Las autoridades consulares gestionaron la repatriación en coordinación con la Cancillería costarricense y representantes de la comunidad nicaragüense en San Carlos.
El caso ha generado preocupación por la crisis social y humanitaria en Crucitas, donde el fenómeno de la minería ilegal sigue creciendo. Organizaciones locales denuncian que las condiciones en los túneles son altamente peligrosas, sin medidas de seguridad, con riesgo constante de derrumbes, intoxicaciones y violencia.
En el pasado, ya se han reportado otras muertes de “coligalleros” en circunstancias similares, lo que evidencia la necesidad de un abordaje integral que contemple la seguridad, la protección ambiental y el impacto social que deja esta actividad ilícita tanto en Costa Rica como en comunidades fronterizas de Nicaragua.

