Vecinos denuncian contaminación y malos olores por chanchera en Katira

Habitantes de varias comunidades de Katira aseguran vivir bajo condiciones insalubres a causa de una chanchera ubicada a unos 300 metros de las viviendas. Los pobladores relatan que los malos olores son constantes y alcanzan incluso la iglesia evangélica situada a 800 metros. En los hogares más cercanos, a menos de 200 metros, describen la situación como insoportable: “Aquí comemos con el olor a chanchera en la mesa”, comentó un vecino.

El señalamiento más grave apunta a la quebrada La Piladora, la cual presentaría signos de afectación ambiental. Según los habitantes, durante las noches llegan líquidos al cauce que intensifican el hedor. “A 400 metros ya pica la nariz, y al bajar a la quebrada se siente más fuerte”, relató otro lugareño.

Posible manejo inadecuado de residuos

De acuerdo con la comunidad, la chanchera no contaría con un tratamiento adecuado de los desechos. Presuntamente, estructuras abiertas acumularían excretas y aguas residuales que podrían estar filtrándose al entorno, generando olores intensos, proliferación de plagas y riesgos para la salud.

Respuesta institucional en entredicho

En abril de 2025, funcionarios del SENASA realizaron una inspección en la zona. Vecinos aseguran que la institución concluyó que no había afectación a la quebrada y que los olores estaban bajo control. El Ministerio de Salud también habría dado una respuesta similar.

No obstante, la comunidad sostiene que las afectaciones son diarias y evidentes. Afirman haber interpuesto denuncias en la sede regional de Ciudad Quesada y a través del 911, pero sin resultados. “Cuando se trata de pequeños productores, cierran rápido; en este caso parece que las instituciones son más tolerantes”, señalan.

Impacto en la vida cotidiana

Los vecinos describen un panorama que trasciende lo ambiental: olores intensos que se acentúan en la noche, incomodidad en los hogares y preocupación por la calidad del agua. “El pueblo está cansado, ya no aguanta más, nos estamos ahogando”, expresaron.

Algunos habitantes temen que la contaminación afecte también la biodiversidad de la zona.

Lo que pide la comunidad

Los pobladores solicitan que se verifique el cumplimiento de la normativa nacional sobre manejo de excretas, vertido de aguas residuales y distancias mínimas de seguridad. Además, piden la implementación de buenas prácticas de gestión de desechos para proteger el agua, el aire y el entorno.

Buenas prácticas que podrían aplicarse

El caso evidencia la ausencia de medidas que permitan compatibilizar la producción porcina con la salud pública y ambiental. Entre las prácticas recomendadas están:

  • Uso de biodigestores y sistemas cerrados para transformar los residuos en biogás o biofertilizantes.
  • Barreras vivas o cercas verdes que actúen como filtros naturales de olores y contaminantes.
  • Respeto estricto de las distancias mínimas entre chancheras, viviendas y fuentes de agua.
  • Monitoreo ambiental participativo, donde comunidad e instituciones verifiquen de forma conjunta la calidad del aire y del agua.
  • Mayor transparencia institucional en las inspecciones y en la atención de denuncias.